miércoles, 26 de marzo de 2008

A propósito del paro agropecuario

La negación del campo profundo y la ciudad marginada

Los piquetes del desconcierto hablan de campesinos de 4x4, pequeños productores de 300 hectáreas de soja y de un campo que no es campo.
Los cortes de ruta diseminados por toda la geografía provincial de la última semana, donde grandes máquinas y algunos hombres intentan poner a consideración pública una supuesta situación de injusticia ante las medidas tomadas desde el gobierno nacional, dan cuenta de la hipocresía profesada a la hora de hablar del campo, de nuestro campo.
Las organizaciones ruralistas (FAA, CRA, CARTEZ, SRA) de Córdoba se paran desde una posición de representación del sector rural hasta con la intención de llegar a un juego maniqueo en la dualidad campo-ciudad. Ellos hablan de un campo de trabajo, de esfuerzo, de productividad, de alimento, que vendría a sustentar el consumismo urbano centrado en el usufructo de los servicios y del confort. Ahora bien, en ese análisis, que es precisamente el que ha generado la discusión en los medios de comunicación, se está negando la verdadera y profunda realidad de la situación actual: la del campo profundo y, si se quiere, de la ciudad marginada.
Mientras estas organizaciones reclaman no más que el dinero que les permitiría continuar con la renovación de los modelos de sus camionetas año tras año y seguir sumando propiedades inmobiliarias en la Ciudad, el campo profundo y la ciudad marginada se debaten su supervivencia.
El campo profundo
Las organizaciones campesinas de la provincia de Córdoba nucleadas en el Movimiento Campesino, venimos reclamando desde hace ya más de ocho años medidas políticas profundas que impidan de una vez y para siempre la extinción del campo. Y aquí hablar de campo es hablar de vida rural, no denegociados rurales.
Empezando por la problemática de la tenencia de la tierra, que precisamente no se soluciona con medidas económicas de retenciones o de recurso para la compra o la venta, sino con el reconocimiento ancestral de la tenencia de la tierra en manos de quien la trabaja. Cuando hablamos de un campesino que comienza su jornada antes que el sol para mantener su producción de alimentos que después de injustas intermediaciones termina en el plato del habitante confortable de la ciudad o del sojero, que precisamente no consume milanesas de soja, o incluso del marginado de la ciudad, hablamos de otra economía, de otra vida que hasta el día de hoy, solo se ha dignado a luchar para sobrevivir.
Nuestra historia como Movimiento ya vivió piquetes, ya vivió reclamos variados, ya vivió movilizaciones y las seguirá viviendo porque las injusticias a las que estamos sometidos no se solucionan con un paro ni con miles. La posibilidad de que cada familia parada sobre esta tierra pueda acceder a situaciones de igualdad, en armonía con otras familias y con el ambiente del cual somos un elemento más, nos habla de un largo camino a recorrer, que en su debido momento puede optar por los mismos métodos de quienes hoy reclaman engordar aún más sus bolsillos. El campo profundo, nuestro campo profundo, no el de los que hoy están bajo un toldo mientras sus grandes maquinarias atraviesan el asfalto, ha demostrado que a pesar de las nefastas condiciones estructurales de producción y comercialización, tiene capacidad para abastecer a la provincia de los cabritos de fin de año, de los terneros que se engordan en los feed lots propiedad de los piqueteros oligarcas, de la miel orgánica que corrió la soja de la pampa y tantas otras cosas más. También ha demostrado que a pesar de poder movilizarse cada tanto, no abandonará la lucha hasta lograr repoblar el campo en pos de una sociedad más justa, repoblar ese campo que los sojeros convirtieron en desierto con el amparo del sistema económico que rige en nuestro país desde hace tanto tiempo.
El campo profundo reclama tierra. Reclama que esa tierra que es nuestra, sea reconocida por quienes tienen el poder, precisamente como nuestra, como en La Rinconada, La Envidia, Cañada Larga y El Medanito, por citar algunos casos.
El campo profundo reclama que no se destruya más nuestro medio ambiente.
Reclama ese medio ambiente donde desarrollamos nuestra vida y que permitirá que nuestros hijos, los hijos de la ciudad y los hijos de los sojeros puedan seguir viviendo.
El campo profundo reclama agua. Reclama esa agua que es nuestra y no tenemos, para poder producir, para que esa agua no se transforme en el petróleo del futuro en manos de Roggio y Suez.
La ciudad marginada
¿Qué se dice de la ciudad marginada por estos días? ¿Por qué no se dice que los piqueteros fashion son responsables de haber depositado miles de campesinos en los bolsones de la pobreza urbana? ¿Por qué no se dice que el sistema judicial actual actúa en sintonía?
Sin duda, no hay políticas para frenar el éxodo hacia las ciudades. Y eso no depende de las retenciones. Que el campo se muera no depende del aumento o la disminución de las retenciones. Depende de un modelo de provincia y de país. La FAA no dice por estos días que sus afiliados, con la complicidad del sistema político y jurídico de la provincia, desaloja campesinos en los departamentos del norte, como en el caso de Doña Ramona Bustamante. Campesinos que indefectiblemente terminarán sobreviviendo en la ciudad marginada, a base de bolsones y planes sociales que se pagan con las retenciones.
La ciudad marginada también esta compuesta por miles de trabajadores rurales que, sojización mediante, quedaron desempleados. ¿De qué economía regional habla la Sociedad Rural de Jesús María? Allí en esa ciudad, imperio ideológico de la expansión de la frontera agropecuaria en el norte del país, desaparecieron los pequeños productores y no precisamente por obra de las retenciones, sino por obra de su propio plan corporativo de concentración de la tierra. No olvidemos que esa Sociedad aplaudía con furia el plan económico de Videla y Martínez de Hoz. En esa misma ciudad hoy, muchas familias están en pie de guerra por ver a sus hijos intoxicarse todas las semanas con los agrotóxicos que los sojeros lanzan sobre sus vecinos, y hasta sobre sí mismos, en un claro ejemplo de barbarie.
En resumidas cuentas, si la ciudad marginada tuviera que reclamar por la utilización del dinero que hoy hay en el país las rutas se cortarían los 365 días del año y en vez de cosechadoras, en el asfalto habría bicicletas como en el 2001.
El principio de la negación
En definitiva las sociedades ruralistas pretenden llevar este juego de reclamos y discursos a un duelo entre el gobierno y ellos, intentando poner al "común de la gente" de su lado y con esa intención niegan la existencia del verdadero reclamo que debe emerger desde la sociedad.
En ese juego la FAA se atribuye la representación de los pequeños productores. Entonces, si un productor de 300 hectáreas de soja es pequeño, ¿qué tipo de productor es aquel que tiene 30 cabras o un sembradío colectivo de ajos y cebolla? Es más, ese mismo eje de análisis nos lleva cometer errores conceptuales que también son el sustento discursivo de este paro. Los pequeños productores de la FAA no producen alimentos en beneficio del pueblo, producen forrajes para la especulación en el mercado externo. Nuestro campo negado en este paro no piensa en el comercio exterior, por eso está lejos de discutir retenciones. Si la patriada ruralista fuera tal no tendría problemas con las retenciones porque produciría para nuestro mercado interno; mercado interno que hoy se caracteriza por las góndolas vacías y los tomates a 10 pesos el kilo.
De igual manera, cómo se entiende que la FAA que se atribuye la representación del pequeño productor y se sitúa en el rol de la víctima más víctima de este cruel gobierno, genera alianzas largamente sostenidas en el tiempo con la oligarquía terrateniente de la Sociedad Rural. A ver, despacio... alguien que se insinúa rebelde y contestario, que hasta nos habla de reforma agraria, se sienta hoy a planificar piquetes con la oligarquía golpista...
Al margen de este y de todos los paros y acciones que realice la alianza sojera, que por un lado despotrica contra el gobierno y por el otro le pide planes, programas y cargos, es necesario que se replantee una discusión más profunda sobre el campo y las ciudades. Y justamente, que en esa discusión lo negado y lo marginado, también sean de la partida.
Norte y Noroeste de Córdoba, 20 de marzo de 2008
Movimiento Campesino de Córdoba

sábado, 15 de marzo de 2008

Despenalizar es luchar contra la droga

Despenalización de la tenencia

Estamos en los comienzos de una discusión que viene con un atraso notorio y penoso.
Hay que penalizar al que consume? Criminalizarlo?, malograr su presente o futuro?, o ayudarlo, a recuperarse e integrarse a la sociedad?.
No debemos utilizar nuestro tiempo policial y judicial en atrapar a los responsables, las "cocinas", los dealers, los fraccionadotes, los vendedores mayoristas, etc., o seguiremos judicializando al que consume, al que está mas a mano, al más vulnerable?.
Esa política ha fracasado rotundamente, porque además de perder tiempo atrapando "perejiles" a los que prolijamente se les arruina la vida, si es que tenían una, los grandes responsables siguen haciendo de las suyas y el tráfico, el consumo y los daños emergentes crecen de manera rotunda e ininterrumpida.
Pero a no engañarse, no alcanza con evitar la criminalización de los consumidores, para nada.
Es indispensable el diseño de un plan abarcativo y generalizado, que contemple la integración total del recuperado.
Se lo recupera, se lo arroja luego a las fauces de una sociedad que sigue ignorándolo, de un estado que no le brinda la protección básica, indispensable y obligatoria (léase, educación, trabajo, contención).
Y estas acciones deben realizarle con la participación de los movimientos populares, de las instituciones, de los profesionales, y del estado a través de sus mejores cuadros sociales.
Nadie se salva solo de ésta, nadie puede arrogarse tampoco el monopolio de la tarea. Tener la humildad de reconocer que es entre todos, o de nadie.
Permeabilidad estatal para las propuestas que provienen de los sectores afectados, o ¿ imaginan ustedes que pueda encararse una lucha real contra el paco, sin la participación efectiva de las "Madres en lucha" (contra el paco)?.
Esto es sólo un llamado de atención, es sólo compartir esta preocupación y angustia que sobre esta cuestión asola nuestra sociedad.
Somos conscientes que no alcanza, pero hagamos de cuentas como en la magnífica obra del "Nano" Serrat, caminante no hay caminos "se hace camino al andar". Hagámoslo entonces, pero todos juntos.
PD: se viene otro artículo con datos que fundamentan nuestra posición.

lunes, 10 de marzo de 2008

Zapatero: Nos quedamos más tranquilos


¿Es la sutil irracionalidad de la empatía?
Así es y bueno, hemos estado hablando unos minutillos con él, y nos ha caído bien.
Nos alegramos que siga y punto.
Hay dos entradas en este blog para el festeje.
No nos hemos vueltos locos pero estamos alegres.
Si a ti querido amigo lector, no te cae bien, lo siento, a mi sí y mucho.
Siempre caro amigo, habrá motivos para algunas coincidencias, que por elementales que parecieren no serán precisamente vanas.
Y que así sea.
Esteban
La respuesta al título: Es el respeto a la inteligencia.

¡¡¡¡Sigue Zapatero, sale Rajoy!!!


Buena ocasión para celebrar

Muchos de los que intentamos seguir siendo activos integrantes del campo progresista, sentimos que el sol entibia más nuestro espíritu con el triunfo de los socialistas españoles.
La lucha es cotidiana, y nos mantiene alerta, pero a veces hay tiempo para una sonrisa.
Por esta razón incorporamos a este breve regocijo (la realidad no da para más), una par de testimonios gráficos, que hemos obtenido y protagonizado al visitar España. Y podrán apreciar, estamos en buena compañía.
Es un buen momento, así lo creemos. De allí el compartirlo con Ustedes.
Esteban Prego
Director
Periódico "desde el Conurbano"

viernes, 7 de marzo de 2008

8 de marzo "Día de la Mujer"


Nuestro reconocimiento y homenaje


Tantas cosas podríamos decir.
Hablar de la violencia de género.
Denunciar la explotación sexual de niñas y adolescentes.
La desigualdad en el trabajo.
Pero con este afiche pretendemos, en las madres que luchan contra el "paco", simbolizar todas aquellas que día a día trabajan, luchan y mueren por cambiar un presente destructor y maligno y un futuro en donde todos tengan "un lugar bajo el sol".
Sin exclusiones, sin marginados y con una justicia que deje de diferenciar ricos y pobres y funcione de la misma manera absolutamente para todos.