jueves, 30 de octubre de 2008

Aún el fumar ocasionalmente daña la salud de las arterias

Fumar en forma recreativa un cigarrillo "de vez en cuándo" no es algo inocuo. Una investigación comprobó que fumar poco alcanza para dañar el flujo normal de sangre en las arterias.

Aunque sea haga de manera ocasional y recreativa, el hábito de "fumarse un pucho de cuando en cuando", también puede afectar el correcto funcionamiento de las arterias en el largo plazo.

Esa es la conclusión a la que llegó un estudio de la Universidad de Georgia en el que los profesionales usaron ecografías para medir cómo las arterias de jóvenes adultos sanos variaban sus flujos sanguíneos en forma directa en fumadores ocasionales y en no fumadores, aún en el largo plazo.

"La mayoría de las personas sabe que fumar uno o dos cigarrillos durante el fin de semana no es algo bueno para sus arterias", afirmó una de las responsables del estudio Kevin McCully, profesora de la Universidad de Georgia. "Pero de lo que no se es -en general- muy conciente es de que la disminución de la función arterial persiste durante varios días posteriores a ese cigarrillo "ocasional".


VIEJOS Y NUEVOS ESTUDIOS

Trabajos anteriores ya han demostrado hasta el cansancio que hay una afectación en la salud arterial de las personas que fuman regularmente, dijo McCully. Pero lo que es novedad es lo siguiente: los fumadores ocasionales (que fuman menos de un paquete a la semana) y que ni siquiera habían fumado durante por lo menos 48 horas antes de este estudio también mostraban sus arterias afectadas y con menor capacidad de respuesta a los cambios en el flujo sanguíneo.

El trabajo se publica en la edición online médica "Ultrasonido en Medicina y Biología". Y allí se especifica que los fumadores ocasionales tuvieron un 36 por ciento menos "de adaptabilidad arterial" a los cambios en el flujo de sangre que quienes no fumaban.
McCully aclaró que cuanto más saludable es una arteria, más adaptabilidad presenta a los cambios en el flujo sanguíneo.

Una reducción en dicha respuesta, por lo tanto, es una alerta temprana de posible daño arterial algo que, a menudo, prefigura una enfermedad cardiovascular.
Los investigadores trabajaron sobre 18 estudiantes universitarios de los cuales la mitad eran no fumadores. La otra mitad fumaron menos de un paquete cada 7 días y no habían fumado en las 48 horas previas a la prueba.


CONCLUSIONES

"Queríamos determinar si los fumadores ocasionales pueden afectar negativamente el flujo sanguíneo mediado por la dilatación y encontramos que, en efecto, fumar cigarrillos, aunque sea en forma ocasional, parece aumentar el riesgo de que las personas jóvenes y saludables puedan desarrollar una enfermedad cardiovascular", concluyó Lee Stoner, responsable del trabajo.

Es cierto que el estudio se hizo sobre un grupo reducido de gente, y en el artículo se afirma que es necesaria una más completa investigación sobre el tema. 
Sin embargo, lo concreto, es que "la gente no debe asumir que el hábito de fumar de vez en cuando les permitirá evitar los efectos nocivos del tabaco".

domingo, 26 de octubre de 2008

Atención papás: "¿Si el padre se hace amigo quién hace de padre?"


"La sociedad de los hijos HUERFANOS"

Por Sergio Sinay

Creemos que es uno de los mejores aportes, que se pueden realizar al tratamiento de la crisis de la familia y el consiguiente desconcierto de muchos padres.

En esta crucial cuestión, vamos a proponer como primer paso la convocatoria a la lectura básica sobre esta problemática.

Estamos dejando solos a los chicos, a los jóvenes, a cuasi todos? That is the cuestion dice Shakespeare, esa es la cuestión repetimos nosotros.

No basta con tener un hijo para ser padre y madre. Y, además, se puede ser huérfano aunque los padres estén vivos. Estas dos consignas se verifican día a día en nuestra sociedad. La violencia juvenil, la obesidad infantil, el consumo creciente de alcohol y drogas entre adolescentes, la adicción a comida chatarra, a la televisión basura, Internet, a los celulares, los problemas de conducta y aprendizaje, la aparición de enfermedades de adultos entre los niños, las tragedias juveniles (en carreteras, recitales, viajes de egresados), la manipulación publicitaria y mercadocrática de la que son objeto nuestros hijos resultan apenas algunos de los síntomas de un fenómeno que no puede dejarnos indiferentes.

Sergio Sinay, especialista en vínculos humanos, crítico severo del modelo social en el que vivimos, sostiene en este poderoso alegato que habitamos en una sociedad de hijos huérfanos: una sociedad en la que chicos y adolescentes carecen de guía, de referencias, de límites y de valores que den sentido a sus vidas.

Este es un libro necesario e ineludible par quienes se pregunten qué será de sus hijos y de los jóvenes en general.

Es también, una herramienta de transformación.



Capítulos

1. ¿Basta con tener hijos para ser padres?
2. Padres a la deriva, hijos sin nido
3. Los hijos huérfanos tienen padres
4. Padres consumidos, hijos consumistas
5. Los hijos, espejos que miran a sus padres
6. Padres que no educan, hijos que no maduran
7. Padres distraídos, hijos enfermos
8. Padres "amigos" de los hijos: una confusión sin límites
9. Convertirnos en padres y madres de nuestros hijos
Apéndice: El hombre que no dejó huérfanos

martes, 14 de octubre de 2008

Adolescentes en riesgo

La Universidad Nacional de Tres de Febrero, junto al Ministerio de Desarrollo Social y UNICEF presentó un estudio sobre la situación actual de los jóvenes y adolescentes en conflicto con el sistema penitenciario juvenil.

El estudio "Adolescentes en el sistema penal. Situación actual y propuestas para un proceso de transformación" fue desarrollado en forma conjunta por la Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTREF), UNICEF y el Ministerio de Desarrollo Social. Con el objetivo de lograr una mejor protección de los derechos y garantías de los adolescentes en conflicto con la ley penal.

Los casos de 6294 adolescentes y jóvenes de todo el país que se encuentran incluidos en dispositivos penales juveniles por orden judicial, de los cuales 1799 (29%) se encuentran en establecimientos de privación de la libertad cerrados o semi-cerrados, y el 71% restante en programas no privativos de la libertad, constituye un de los datos más reveladores del informe.

De los 119 establecimientos de privación de la libertad que existen, el 33% no son especializados para adolescentes. Existen 25 programas no privativos de la libertad de acompañamiento para la población adolescente infractora o presunta infractora a la ley penal, pero en su mayoría se trata de programas no especializados en la temática.

En relación al acceso a derechos en establecimientos, se centran los grandes desafíos del sistema: garantizar el pleno acceso a la educación con mayor cantidad y calidad educativa, formación para el empleo, acceso a salud y tratamiento.

La tipología de los delitos que dan origen al ingreso a establecimientos es un dato difícil de analizar y se consigna falta información. De todas formas, se puede ver que el 70% de las entradas está relacionado con delitos contra la propiedad, siendo su número más importante la modalidad "sin armas" (casi el 38%).

En el tiempo de permanencia en institutos, se destaca un 29% entre 1 a 4 meses, un 15% menos de 1 mes, otro 15% entre 7 meses y 1 año, y un 9% entre 4 y 6 meses. La mayoría de la población en establecimientos tiene entre 16 y 18 años, el resto es menor a 16 años. En tanto, la población de adolescentes mujeres en establecimientos es del 8% y del 17% en programas. Los varones forman el 90% de la población en establecimientos, y el 60% en los programas.

Fuente: Universidad de Tres de Febrero.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Alcoholismo una adicción que crece

¿Donde están los padres?
El alza del consumo de alcohol en la población juvenil y escolar, desde edades muy tempranas, más el aumento de las situaciones de embriaguez, muestra una realidad anormal que en forma rápida ha desbordado modos tradicionales de prevención y control, y que representa la puerta de entrada a las otras amenazas de dependencia de sustancias psicoactivas.

El alcoholismo, el tabaquismo y la drogadicción son tres epidemias contemporáneas que afectan de modo muy especial a la juventud, el segmento más vulnerable de la sociedad.

Pese a que la legislación prohíbe su venta a menores, el consumo de alcohol entre los adolescentes argentinos es cada vez más masivo: el 73 por ciento de los varones y el 63 por ciento de las chicas de entre 15 y 19 años toman bebidas alcohólicas, según revela un estudio realizado por el Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La investigación contiene otro dato aún más significativo: el 95 por ciento de los adolescentes que toman alcohol dice que cuando lo hace "pierde el control sobre su conducta". La encuesta fue realizada entre 2006 y 2007 entre 4971 chicos que en ese momento cursaban el secundario en 85 escuelas públicas de veintiuna provincias y de la ciudad de Buenos Aires.

En los hospitales porteños se atienden cada vez más adolescentes que llegan borrachos. En la guardia del hospital Fernández, por ejemplo, en el 2005 fueron atendidos 289 menores de 20 años, según informó el jefe del Servicio de Toxicología, Carlos Damín. En 2006, la cantidad había sido algo menor, aproximadamente unos 270 jóvenes. Por otra parte, en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez también atienden cada vez más chicos ebrios. En los primeros cinco meses de este año, fueron atendidos allí 22 pacientes de entre 7 y 17 años por presentar síntomas de intoxicación alcohólica.

Otro dato significativo es el que aporta Alcohólicos Anónimos (AA) que señala que los jóvenes ya son un tercio de los que concurren en busca de ayuda, cuando históricamente estaban acostumbrados a tratar con hombres y mujeres mayores de 40 años. En la actualidad, es muy importante la cantidad de chicos de entre 16 y 22 años, y la mayoría llega con dos problemas: las drogas y el alcohol. Se estima que en la Argentina hay casi 2 millones de alcohólicos.

Según datos de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), por año mueren en el país unas 25 mil personas por causas relacionadas con esa adicción.

Las consecuencias del abuso de bebidas alcohólicas son graves. Mientras dure la borrachera y el alcohol esté en la sangre, pueden aparecer vómitos, náuseas, mareos, disminución de la agudeza visual y, en los casos más severos, pérdida de la conciencia, que puede llegar hasta el coma. En cambio, para los alcohólicos crónicos, las consecuencias son más graves: lesiones cardiológicas, mayor incidencia en tumores hepáticos y problemas digestivos como úlcera, gastritis y cirrosis, entre otras.