lunes, 30 de junio de 2014

La salud de un mundo global

La salud global se encuentra en el umbral de una nueva era». Así comenzaba en 2013 un artículo en la revista The New England Journal of Medicine (NEJM) firmado por dos expertos que analizaban los retos a los que se enfrenta la salud del planeta en el futuro inmediato.

Julio Frenk, especialista de la Universidad de Harvard, y Suerie Moon, de la Escuela John F. Kennedy de Gobernanza Global (ambas, instituciones estadounidenses), mencionaban los que a su juicio son los tres factores que más van a modelar la salud -y la enfermedad- a nivel internacional y que representan las mayores amenazas a nivel global. Por un lado, el reto aún pendiente que suponen las enfermedades infecciosas, y que determinan sobre todo el perfil de los problemas en las regiones de bajos ingresos, donde infecciones como el VIH, la tuberculosis o la malaria; la malnutrición o los problemas de mujeres y niños durante el parto siguen siendo los tres mayores enemigos de la salud.

El segundo reto que mencionaba el artículo del NEJM (publicado bajo el título Retos en la gobernanza de la salud global) tiene que ver con el preocupante aumento de las llamadas enfermedades no comunicables, como el cáncer o las patologías cardiovasculares, que han dejado de ser amenazas exclusivas de los países ricos para emigrar a otros territorios con menos recursos a medida que éstos abrazan hábitos como el tabaquismo o una mala alimentación.

Finalmente, el tercer fenómeno al que habrá que prestar atención como agente de cambio en los problemas de salud que serán protagonistas en el siglo XXI es la propia globalización. Muchas de las enfermedades que nos acompañarán (y que de hecho están ya con nosotros) no entienden de fronteras, como se ha venido demostrando desde 2003 con la aparición de nuevas infecciones (SRAS, diversas gripes de origen animal, coronavirus...) que viajan fácilmente entre países gracias a los movimientos de población.

Esta internacionalización obligará sin duda a replantear esa gobernanza mundial que daba título al artículo y que pone de manifiesto que ningún país por sí solo, ni está aislado de estas infecciones por muy alto que sea su PIB, ni por sí solo será capaz de atajar estas nuevas amenazas transfronterizas.

A estos tres retos, suman algunos especialistas consultados por EL MUNDO otros dos de gran relevancia: el cambio climático y la contaminación. Precisamente, este año, el Día Mundial de la Salud que se conmemora cada 7 de abril estuvo dedicado a las enfermedades transmitidas por vectores (mosquitos, chinches y otros insectos que actúan como transmisores de los patógenos peligrosos para el ser humano) y en las que fenómenos como el calentamiento global o la urbanización sin control están jugando un importante papel, según la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sólo en 2010, la malaria causó 660.000 muertes en todo el mundo, en su mayoría niños africanos, la población más vulnerable a esta enfermedad; mientras el dengue -cuyo mayor foco de preocupación actual es Brasil- ha multiplicado por 30 su incidencia en los últimos 50 años y amenaza ya al 40% de la población mundial (unos 2.500 millones de personas). En total, la OMS calcula que este tipo de enfermedades provocan al año más de mil millones de nuevos casos y más de un millón de muertes, sobre todo entre las poblaciones más vulnerables.

En la propagación de enfermedades como la malaria juega un papel clave el cambio climático, como explicaba a este periódico con motivo de dicho Día Mundial Antonio Daponte, director del Observatorio de Salud y Medio Ambiente (Osman) de la Escuela Andaluza de Salud Pública. "Éste es probablemente el mayor desafío para la salud pública en los próximos años y lo es, en gran medida, por su influencia en los ecosistemas que provocan cambios en los organismos vivos -como virus o bacterias- que afectan a la salud de las personas".

De hecho, la OMS advierte de que el calentamiento global, los cambios medioambientales, el aumento de los viajes y el comercio internacional, la urbanización mal planificada o la alteración en las prácticas agrícolas está detrás de este repunte de las enfermedades infecciosas. "El aumento de las temperaturas se relaciona con el incremento de tempestades, inundaciones y lluvias torrenciales que favorecen la multiplicación de los mosquitos y otros vectores que transmiten enfermedades como la malaria o el cólera", apuntaba en la misma línea Rafael Vilasanjuan, director del think tank del Instituto de Salud Global de Barcelona.

Pero más allá de las infecciones, el cambio climático se alía también con la contaminación atmosférica para agravar otros problemas de salud en la población que vive en entornos urbanos, "y en un futuro no muy lejano, la gran mayoría de la Humanidad vivirá en grandes urbes", recuerda Daponte.

De hecho, ya hay líneas de investigación abiertas que tratan de relacionar la contaminación ambiental con patologías como la obesidad, la diabetes o la hipertensión y no únicamente patologías respiratorias, como se podría pensar inicialmente. "Las partículas que respiramos, según el tamaño que tengan, pueden entrar fácilmente en el torrente sanguíneo y reaccionar químicamente con la frecuencia cardiaca, la tensión arterial o los sistemas de coagulación".

A juicio de este especialista en salud pública, uno de los problemas añadidos a este escenario es que no existe un sistema mundial de gobernanza que permita tomar medidas para frenar estos daños a nivel mundial. "Las estrategias nacionales están destinadas necesariamente a fracasar", sentencia el investigador andaluz. En este sentido, el mismo artículo del NEJM admitía que ese ideal gobierno mundial de la salud tiene algunas limitaciones prácticas, como la propia inexistencia de organismos mundiales con capacidad de liderazgo (más allá de la propia OMS) o de mecanismos sancionadores por encima de la voluntariedad de los gobiernos nacionales.

En este sentido, la directora de Alertas de la OMS, Isabelle Nuttall, aseguraba a este periódico en una entrevista concedida con motivo del décimo aniversario de la irrupción de la neumonía asiática (más conocida por las siglas del virus que la causó, SRAS) que aquella primera epidemia del siglo XXI había permitido aprender algunas lecciones y dar ciertos pasos hacia adelante. 

Concretamente, Nuttall destacaba que esa enfermedad, desconocida e internacional, favoreció el desarrollo de un nuevo marco legal (International Health Regulations, IHR) que obliga a los 194 países miembros de esta organización a notificar cualquier evento de salud que pueda expandirse más allá de sus fronteras. Sin embargo, en 2014, esta normativa se ha visto de nuevo en jaque con la aparición del coronavirus saudí -de nuevo un virus inédito hasta la fecha en humanos y cuyo origen más probable está en los camellos-, y cuya información por parte de Arabia Saudí (origen y principal foco del brote) no se ha compartido con la comunidad internacional con la celeridad que a los científicos les hubiese gustado.

Que la globalización afecta a la salud es ya una realidad cuando se observan las tasas de diabetes u obesidad en países en desarrollo, ajenos antes a patologías consideradas netamente occidentales. "El problema es que a medida que los países se van desarrollando, copian exactamente el mismo sistema socioeconómico que Occidente, también con nuestros errores", apunta Daponte. Esa occidentalización explicaría que los accidentes de tráfico o las patologías cardiovasculares sean ahora comunes "en sociedades en las que hace sólo una generación pasaban hambre".

Las predicciones apuntan a que en 2050 los 7.000 millones de habitantes que componen la población mundial podrían crecer hasta los 11.000 millones, «con el incremento más significativo en África y Asia», recuerda Vilasanjuan, convencido de que una reducción de las tasas de mortalidad infantil se traduciría en una demografía más estable: "Está demostrado que los índices de mortalidad infantil se relacionan con un mayor número de hijos por familia, porque los padres no tienen la seguridad de si sus hijos van a vivir".

"Estamos acumulando mucha evidencia científica, hay millones de personas trabajando en este campo y sabemos donde apuntar, pero no vemos que ese conocimiento científico se traduzca en normas", añade el experto de la Escuela Andaluza. A su juicio, demasiado a menudo, intereses políticos y económicos "frenan cambios positivos para la salud. En salud ambiental estamos acostumbrados a trabajar a la contra, con un esfuerzo enorme por divulgar la información mientras desde ciertos estamentos se niega la evidencia", reconoce.

Sin embargo, el futuro que acecha va a obligar a cambiar muchas de las afirmaciones que hasta ahora se tenían por ciertas para adaptarse a los nuevos retos globales que habrán de afrontarse.

¿Por qué los bebés masculinos sufren más problemas en el útero y el parto que los femeninos?

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¿Por qué el riesgo de muerte de los bebés masculinos en el útero y el parto es mayor que el de los femeninos? Una nueva investigación aporta datos que ayudan a explicarlo. (Imagen: Amazings / NCYT / JMC)
Se sabe desde hace tiempo que, a igualdad de condiciones de cuidado, el sexo femenino tiene mayores probabilidades de sobrevivir durante la gestación y en complicaciones del parto. Las bebés soportan mejor el parto prematuro, nacen muertas en menos ocasiones, sufren menos fallecimientos durante el primer mes tras el parto, y padecen menos complicaciones de salud en diversas facetas de ésta. ¿A qué se debe esa ventaja femenina en la batalla por la supervivencia?

Una nueva investigación aporta nuevos y reveladores datos acerca de por qué ocurre esto. Los resultados de este estudio podrían ser la clave para hallar un modo de prevenir algunos casos de nacimiento prematuro, fallecimiento en el útero y muerte en el primer mes tras el parto.

El equipo de la profesora Claire Roberts, del Instituto Robinson de Investigación, adscrito a la Universidad de Adelaida en Australia, ha estado estudiando las razones genéticas y del desarrollo por las cuales el sexo masculino tiene un nacimiento más problemático y arriesgado que el femenino.

Los resultados muestran que los bebes varones se desarrollan de modo muy diferente a como lo hacen las bebés, y no solo en lo referente a sus rasgos anatómicos obviamente distintos, y que la placenta desempeña un papel clave en estas diferencias de género en la supervivencia durante la gestación y hasta un mes después del parto.

El equipo de investigación ha comprobado que el tipo y el patrón de los genes expresados por la placenta son diferentes para varones y hembras. Roberts, Sam Buckberry y sus colegas compararon los genes expresados en 300 muestras de placenta y encontraron que más de 140 genes eran expresados de modo diferente en las muestras vinculadas a varones con respecto a las vinculadas a hembras. En las bebés hay una expresión mucho mayor de genes implicados en el desarrollo de la placenta, el mantenimiento del embarazo y la tolerancia inmunitaria materna. (NCYT)

Más indicios reveladores de las causas genéticas de la esquizofrenia

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La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico grave en el que los pacientes experimentan alucinaciones, delirios, apatía y dificultades cognitivas. Esta dolencia es relativamente común (afecta aproximadamente a 1 de cada 100 personas) y el riesgo de desarrollar esquizofrenia es mucho mayor si un miembro de la familia tiene la enfermedad.

Muchas de las investigaciones anteriores sobre las causas de la esquizofrenia se han centraron en buscar genes individuales que pudieran desencadenar el trastorno.

La cantidad total y la naturaleza de las mutaciones, y no la presencia de una mutación específica, es lo que más influye en el riesgo para un individuo de desarrollar esquizofrenia, así como en su severidad, según ratifican ahora los resultados de una investigación efectuada por científicos del Centro Médico de la Universidad de Columbia en la ciudad estadounidense de Nueva York. Los hallazgos hechos en este estudio podrían ser decisivos en el desarrollo de nuevas vías de diagnóstico precoz y tratamiento más eficaz de casos de esquizofrenia.

En 231 pacientes con esquizofrenia, y sus padres y/o madres que no padecían dicha enfermedad, el equipo de la Dra. Maria Karayiorgou y el Dr. Joseph Gogos secuenció la región del genoma humano que codifica para proteínas. Mediante los datos así obtenidos, han demostrado que la esquizofrenia es consecuencia de daños colectivos en diversos genes.

Los investigadores también pudieron verificar dos mutaciones dañinas clave en un gen llamado SETD1A, lo que sugiere que este gen contribuye significativamente a la enfermedad.

El SETD1A está implicado en un proceso llamado modificación de la cromatina. La cromatina constituye el mecanismo molecular que empaqueta el ADN en un espacio más pequeño para que pueda caber en la célula, y regula físicamente cómo se expresan los genes. Por tanto, la modificación de la cromatina es una actividad celular crucial.

Este hallazgo concuerda con evidencias, obtenidas en estudios previos, de que los daños en los genes reguladores de la cromatina constituyen una característica común de diversos trastornos psiquiátricos y del desarrollo neurológico. Combinando los datos de mutaciones obtenidos en este y otros estudios sobre la esquizofrenia, los autores del nuevo encontraron que "regulación de la cromatina" era la descripción más común para los genes que tenían mutaciones dañinas. (NCYT)

Hallan proteína que podría evitar la propagación del cáncer de páncreas

Hallan proteína que podría evitar la propagación del cáncer de páncreas
AUMENTARÍA LA SUPERVIVENCIA

Investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona aseguran que han identificado una nueva proteína, la Galectina-1, lo que puede frenar el cáncer de páncreas y aumentar un 20 % la supervivencia.

El hallazgo convierte a esta proteína en un posible remedio para el tratamiento de este tipo de cáncer y sin efectos adversos, según sugiere el trabajo de investigación, que se publicará en el próximo número de las revistas 'Cancer Research' y 'Oncoimmunology'.

Según el IMIM, los investigadores han comprobado por primera vez los efectos de la inhibición de esta proteína en ratonesque padecen este tipo de cáncer y los resultados han mostrado un aumento de la supervivencia de un 20 %.

Hasta ahora, las estrategias para tratar este tumor iban dirigidas a atacar las células tumorales y tenían muy poco éxito.
Los últimos estudios apuntan que intentar destruir lo que rodea el tumor es posiblemente una estrategia mejor.

"Nuestra aportación va en esta dirección, ya que reducir la Galectina-1 afecta sobre todo al sistema inmunológico y a las células y estructura que rodea las células tumorales, lo que se denomina estroma, por lo que la Galectina-1 tiene un gran potencial", dijo la doctora Pilar Navarro, coordinadora del grupo de investigación en mecanismos moleculares de tumorigénesis del IMIM.

"Se ha visto además que la eliminación de la Galectina-1 en ratones no tiene efectos perjudiciales, por lo que podría tratarse de una diana terapéutica segura y sin efectos adversos", añadiói la investigadora Neus Martínez.

Detalles del estudio
En colaboración con el Servicio de Anatomía Patológica del Hospital del Mar, que se ha encargado de analizar algunas muestras, se estudiaron tumores pancreáticos de ratones con los niveles altos de Galectina-1 y tumores después de eliminarla.

Los investigadores vieron que los tumores sin la proteína mostraban menos proliferación, menos vasos sanguíneos, menos inflamación y en cambio tenían un incremento del componente inmunológico, sobre todo en tumores menos agresivos.

El cáncer de páncreas es uno de los tumores con peor pronóstico que existe, con una supervivencia a los 5 años del diagnóstico inferior al 2 %.

Aunque no es un tumor muy frecuente, es la cuarta causa de muerte por cáncer en los países desarrollados porque a menudo se diagnostica demasiado tarde, cuando el tumor ya ha desarrollado metástasis y por la ineficacia de los tratamientos actuales. Fuentes: EFE

Postergan presentación de innovador dispositivo que podría curar el Sida y la Hepatitis C

Postergan presentación de innovador dispositivo que podría curar el Sida y la Hepatitis C

10% DE LOS EGIPCIOS SUFREN HEPATITIS

La Agencia de Ingeniería del Ejército de Egipto afirmó que desde febrero de 2014 ha estado trabajando en un dispositivo que permitiría la detección del Sida y de la Hepatitis C, pero que su lanzamiento va a demorarse unos seis meses más.

Este anuncio realizado por el jefe del Departamento Médico de las Fuerzas Armadas de Egipto, el general Gamal, ha generado escepticismo en su gremio, y más aún cuando se esperaba que fuera presentado este 30 de junio: "La integridad científica demanda que posponga la presentación hasta que se acabe el periodo de experimentos".

Uno de los dispositivos ha sido utilizado en 80 pacientes con Hepatitis, pero no se ha mencionado que se haya probado en aquellos que padecen de Sida.

Se establecería un centro médico especial en la ciudad de Ismailía, ubicada en la ribera noroeste del canal de Suez. Fuentes: Redacción NTN24

domingo, 29 de junio de 2014

ONU hace un llamado a cambiar “la relación de la humanidad con el planeta”

ONU hace un llamado a cambiar “la relación de la humanidad con el planeta”

TOMAN MEDIDAS

Naciones Unidas urgió este viernes a los jefes de Estado a cambiar "la relación de la humanidad con el planeta" ante el progresivo deterioro de sus ecosistemas provocado por un insostenible consumo de recursos naturales.

El peligro de anteponer el desarrollo económico a la conservación natural fue expuesto por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en la clausura de la primera Asamblea de las Naciones Unidas para el Medioambiente (UNEA), que esta semana ha reunido a representantes de más de 160 países en Nairobi.

Este nuevo organismo, el máximo a nivel medioambiental creado por la ONU en su historia, ha nacido con el propósito de intentar que los gobiernos sitúen la conservación natural en la cúspide de sus agendas políticas, equiparándola a las acciones que desarrollan para mantener la seguridad ciudadana o el bienestar social.

"El aire que respiramos, el agua que bebemos y la tierra en la que crecen nuestros alimentos son parte de un ecosistema sujeto cada vez a una mayor presión por el crecimiento poblacional. Nuestro consumo de recursos es insostenible", advirtió Ban, que también alertó de un ineludible camino hacia el cambio climático.

La "huella" de este deterioro es "claramente perceptible" en desforestación de los bosques, en la escasez de la pesca, en la merma de los recursos hídricos y "en un cielo, un agua y una tierra cada vez más contaminados".
Por ello, ante una previsión de empeoramiento -con unas estimaciones de 10.000 millones de habitantes en 2050-, considera inaplazable una actuación política "firme" para garantizar un desarrollo sostenible.

No obstante, admitió que no será una tarea "fácil", ya que la conservación del medioambiente choca con los intereses económicos de la industria energética, del sector agrícola y del comercio a gran escala, si bien los argumentos para intentarlo "son evidentes".

La presidenta de la UNEA, la ministra de Medio Ambiente de Mongolia, Oyun Sanjaasuren, remarcó que el desarrollo económico "no puede continuar menoscabando el medioambiente".
"Tenemos que transformar nuestras economías, aumentar la escala de nuestras acciones, apostar por patrones de consumo sostenible", subrayó. Fuentes: EFE

Y tú, ¿qué le ves a la ciencia?

ILOVESC
Esta mañana he terminado la carrera. Mañana me levantaré de la cama siendo bióloga. Cuando empecé, hace 4 años, mi objetivo era aprender todo lo que pudiese sobre el cerebro del adicto. Hoy puedo decir que sé lo mismo que entonces: nada. 

¿Sabíais que en la carrera se estudiaban generalidades? Claro que lo sabíais, la ingenua fui yo que andaba convencida de que, nada más salir, tendría a mi alcance el secreto para curar la cabeza de un drogata. Una faena, ¡pero ojo! no es por este motivo por el que estoy frustrada, de hecho lo que estoy es asombrada de lo poco que sabía y fascinada por lo mucho que me queda por aprender. No, lo que me frustra es algo muy distinto.

Hace unos días empecé a enviar emails sin control. ¿Adónde? ¡Pues adónde va a ser! A todos y cada uno de los equipos de investigación españoles que se dedican a cuestiones relacionadas con la adicción. Mi intención no era buscar trabajo, afortunadamente curro en una editorial que me encanta, en realidad lo que quería era que alguien me orientara para seguir con mi formación, es decir, para aprender sobre la neurobiología de las adicciones; porque yo no me doy por vencida tan fácilmente y pensé: vale, todavía no sabes nada del tema, pero sí conoces el vocabulario y los fundamentos biológicos suficientes para poder aprender sin problema. Así que la mejor idea que se me ocurrió, fue escribir a los especialistas para que me contaran qué podía hacer.

La primera vez no obtuve respuesta pero no me preocupó y seguí. La segunda tampoco. Entonces decidí revisar la forma en la que me presentaba y, bueno, creí que hacerlo como adicta recuperada despertaría su interés, al fin y al cabo ¿no investigaban para mejorar la calidad de vida de los enfermos? Y en este punto mi cabeza hico un catacrac: ¡me di cuenta de que no! Entonces… ¿qué le lleva a uno a dedicar su vida a la investigación? Mi extenuado y limitado encéfalo me decía que, únicamente, el romanticismo que vaga tras la idea de mejorar la vida de los demás, podía ser el motor para una vida dedicada, en cuerpo y alma, a la investigación. Pero, olvidaba -obtusa de mí- que la curiosidad es la madre de todas las ciencias. Porque, vamos a ver, ¿acaso no soy yo misma buena prueba de ello? ¿Quería yo estudiar neurobiología para ayudar al prójimo? Pues bueno, en principio no, en realidad lo que a mí me motivó fue la curiosidad por saber, la necesidad de entender qué había pasado en este cerebro para convertirme a partir de los 14 años en el odioso Mr. Hyde.

¿Puedo, entonces, culpar a cuatro investigadores que deciden ignorar mis emails? No lo sé, la verdad. Quiero pensar que, aunque es absolutamente lícito que sea la curiosidad la que mueva nuestro trabajo, existe también de fondo el ánimo, las ganas, la esperanza o ingenuidad de querer cambiar las cosas, mejorar la vida de los que sufren. Que no todo sea alimentar nuestra necesidad de saber, nuestro ego y finalmente nuestro número de publicaciones. Que, en la investigación, haya espacio para algo más y que sea ese “algo más” el que estimule a aquellas personas que no se dedican a la ciencia pero que están dispuestas a acercarse a ella.

Nos quejamos de que la sociedad elabora sus opiniones de espaldas a la ciencia, pero ¿y si habláramos en su idioma? ¿Creéis que seguirían sin escucharnos? Yo sólo conozco un idioma universal que es el de las ganas de cambiar el mundo, llamarme naïf. ¿Qué pasaría si todo el grandísimo trabajo que hacéis los investigadores se acompañara de un poco de vosotros? ¿Imagináis vuestra capacidad para contagiar a los lectores? Hace unos días se nos tachaba de “casta científica”, y yo me pregunto si no será culpa nuestra, es decir, ¿no será que no hemos sido capaces de mostrarnos? ¿De dar a conocer nuestras motivaciones? Esta plataforma es un canal genial para acercar a la gente lo que los científicos son y lo que quieren. ¿Qué estamos haciendo mal para que los que se lleven la gloria (y, desgraciadamente, los fans) sean los Wakefield o los Séralini de turno?

Acabo de defender mi Trabajo Final de Grado frente a un tribunal. En él me planteo algunas de estas cuestiones y tengo la sensación de que esto acaba de empezar y las soluciones tardarán en llegar. Por el momento dejaré de esperar la respuesta a mis emails y me dedicaré, entre otras cosas, a descubrir qué extraña locura hace que dediquemos nuestra vida a la ciencia. No lo haré por autocomplacencia, lo haré porque, quizá, así mi entorno más directo empiece a enamorarse de ella como lo he hecho yo.

sábado, 28 de junio de 2014

Los riesgos de cáncer de páncreas bajados con el uso regular de aspirina

aspirin
Bajo la dirección de sus médicos, muchos pacientes toman aspirina diariamente para reducir los riesgos de ataques cardíacos. Pero un nuevo estudio, realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública de Yale en New Haven, CT, sugiere cuanto más tiempo una persona toma aspirina de dosis baja, menor será su riesgo de cáncer de páncreas.

La investigación, dirigida por el Dr. Harvey A. Risch, profesor de epidemiología en la Universidad de Yale, se publica en Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, una revista de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer.

Según el Instituto Nacional del Cáncer, en 2014, habrá un estimado de 46,420 nuevos casos de cáncer de páncreas en los EE.UU. y un estimado de 39,590 muertes por la enfermedad.
El páncreas es un órgano situado en el abdomen que ayuda al cuerpo a digerir los alimentos y el uso de su energía. Cuando las células en el páncreas crecen fuera de control, que pueden convertirse en tumores cancerosos.

El cáncer de páncreas es difícil de detectar y diagnosticar temprano porque no hay signos o síntomas perceptibles durante las primeras etapas de la enfermedad. Por otra parte, cuando los síntomas están presentes, son similares a los síntomas de muchas otras enfermedades.

“Debido a que aproximadamente 1 de cada 60 adultos se enferman de cáncer de páncreas y la tasa de supervivencia a 5 años es inferior al 5%”, dice el Dr. Risch, “es crucial encontrar maneras de prevenir esta enfermedad.”

Él explica que los estudios más antiguos que involucran la aspirina “han sido empañadas por el uso de [altas dosis de regular o] la aspirina para aliviar el dolor de las condiciones que ellos mismos podrían estar relacionados con el riesgo de cáncer de páncreas.”

Sin embargo, recientemente, las personas han estado utilizando dosis bajas de aspirina durante largos períodos de tiempo para prevenir la enfermedad cardiovascular, por lo que el Dr. Risch y su equipo querían determinar cómo estos pudieran tener un impacto en el riesgo de cáncer de páncreas.

Una mayor reducción del riesgo cuanto más tiempo una persona ha tomado aspirina en dosis bajas
Para investigar más a fondo, el equipo de investigación reclutó a los sujetos de estudio a partir de los 30 hospitales generales en Connecticut entre 2005 y 2009. En total, hubo 362 casos de cáncer de páncreas y 690 controles.

Los investigadores entrevistaron a los sujetos de estudio en persona para determinar cuando comenzaron a tomar aspirina, el número total de años que lo utilizó, la dosis utilizada y cuando dejaron de tomarlo.
Además, el equipo tuvo en cuenta ciertos factores de confusión, como el índice de masa corporal, los antecedentes de tabaquismo y los antecedentes de diabetes.

Los sujetos del estudio consistió en 57% hombres, 92% a los blancos no hispanos, el 49% actuales o ex fumadores y el 19% había sido diagnosticado con diabetes dentro de los 3 años antes del inicio del estudio.
De todos los participantes, 96% eran usuarios de aspirina de dosis baja, que se definió como una dosis de 75-325 mg de aspirina al día. Esta es la cantidad que normalmente se toma para la prevención de enfermedades del corazón. Cualquier dosis mayor que la que se consideró como la aspirina-dosis regular.

De los usuarios de aspirina a dosis regular, 92% informó el uso diario.

Los resultados mostraron que cuanto más temprano se comenzó a tomar dosis bajas de aspirina con regularidad, mayor será su riesgo de cáncer de páncreas reducida. En detalle, los que comenzaron a 3 años antes del estudio tenían una reducción del riesgo del 48%, y los que comenzaron a tomarlo 20 años antes del estudio experimentaron una reducción del riesgo del 60%.

Además, aquellos que abandonaron el uso de la aspirina con 2 años del inicio del estudio experimentó un aumento triple del riesgo de cáncer de páncreas, en comparación con el uso continuado.

Al comentar sobre los hallazgos, el Dr. Risch dice:
“Parece que hay suficientes pruebas de que las personas que están considerando el uso de aspirina para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular puede sentirse seguro de que su uso también podría reducir su riesgo de cáncer de páncreas, y con toda seguridad no lo levantaría”.

‘Estudios más grandes necesitan’
Aunque sus resultados son significativos, el Dr. Risch señala que las personas que desarrollan cáncer de páncreas a menudo tienen cambios fisiológicos – que pueden incluir trastornos del gusto – y esto significa que estas personas tienen más probabilidades de dejar de tomar aspirina.

“Así que puede ser difícil de separar los diversos aspectos de los patrones de uso de la aspirina y el riesgo de cáncer de páncreas”, añade.

Hablando con Medical News Today, el Dr. Risch explicó además:
“Algunas personas que toman aspirina parada de hacerlo debido a este tipo de desacuerdos subliminales, al igual que algunos fumadores a dejar de fumar durante los 2-3 años antes del diagnóstico de cáncer de páncreas, a causa de algún creciente malestar con el hábito de fumar. Así que tenemos que ser capaces de distinguir entre la actualidad el uso de aspirina vs dejar de fumar, frente a tiempos más largos de la utilización de la aspirina “.

Agregó que él y su equipo se aseguró de hacer esta distinción en su estudio mirando a las personas que dejan de usar aspirina en comparación con la gente sigue usando aspirina.

En cuanto a la investigación adicional, el Dr. Risch nos ha comunicado que necesitan para llevar a cabo estudios más amplios “para poder llegar a conclusiones más precisas.”

También tienen un cáncer de páncreas investigación consorcio – llamado PanC4, el Case-Control Consorcio Cáncer de páncreas – que es la puesta en común de estudios para abordar el uso de aspirina. Dijo que el trabajo se completará en aproximadamente un año.

A pesar de sus prometedores hallazgos, el Dr. Risch advierte que “el uso de aspirina tiene riesgos potenciales de su propia, y por lo tanto los riesgos y beneficios de cada persona deben ser evaluados sobre la base de características personales y consideraciones.” Medical press

Estudio genético sugiere una relación causal entre la deficiencia de vitamina D y la hipertensión

Nuevas investigaciones genéticas proporciona pruebas concluyentes de que los bajos niveles de vitamina D tienen un papel causal en el desarrollo de la presión arterial alta (hipertensión). Los resultados, publicados en The Lancet Diabetes y Endocrinología, sugieren que la suplementación con vitamina D podría ser eficaz en la lucha contra algunos de los casos de hipertensión.

“En vista de los costos y los efectos secundarios asociados con los fármacos antihipertensivos, el potencial de prevenir o reducir la presión arterial y, por tanto, el riesgo de hipertensión con la vitamina D es muy atractivo”, explica el líder del estudio, el profesor Elina Hyppönen de la Universidad de Australia del Sur. *

Ha habido un considerable interés en el papel de la vitamina D en la hipertensión, pero hasta ahora, una relación de causalidad directa no se ha demostrado. Los resultados de estudios observacionales han sugerido una fuerte asociación entre los niveles bajos de vitamina D y el aumento de la presión arterial y la hipertensión, pero los ensayos aleatorios no han proporcionado pruebas consistentes.

Este estudio aleatorización mendeliana usó datos genéticos a partir de la colaboración de D-cardias, involucrando a más de 146 500 personas de ascendencia europea de toda Europa y América del Norte.

Los investigadores utilizaron dos variantes genéticas comunes que afectan la circulación de 25-hidroxivitamina D o 25 (OH) D concentraciones (que se utiliza generalmente para determinar el estado de la vitamina D de una persona), para medir el efecto de causalidad entre el estado de vitamina D y la presión arterial y el riesgo de hipertensión. Ellos encontraron que por cada aumento de 10% en 25 (OH) D concentración hubo una caída en la presión arterial diastólica (-0,29 mm Hg) y la presión arterial sistólica (-0,37 mm Hg), y una disminución del 8,1% en las probabilidades de desarrollar la hipertensión.

Según el profesor Hyppönen, “aleatorización mendeliana ayuda a determinar la causa y el efecto, porque mediante el uso de los datos genéticos estaremos más preparados para evitar la confusión, la causalidad inversa, y el sesgo. Sin embargo, debido a que no se puede excluir la posibilidad de que nuestros hallazgos son producto del azar, es necesario que ser replicados en un estudio independiente, de manera similar potencia. Otros estudios utilizando los ensayos controlados aleatorios que también son necesarios para confirmar la causalidad y los beneficios clínicos potenciales de la suplementación con vitamina D “. *

Escribiendo en un comentario relacionado, el doctor Shoaib Afzal y el Dr. Borge Nordestgaard, del Hospital Universitario de Copenhague y la Universidad de Copenhague en Dinamarca decir: “Aunque [el] estudio es un paso importante hacia la delimitación del papel de bajas concentraciones de vitamina D en la patogenia de la hipertensión, queda mucho desconocido. la confirmación de estos resultados en estudios independientes, de manera similar powered será necesario, como voluntad evidencia de un beneficio correspondiente para la prevención de enfermedades causadas por la hipertensión como un accidente cerebrovascular. Finalmente, se necesitarán ensayos de intervención aleatorizados para determinar si suplementos de vitamina D se puede utilizar para prevenir o tratar la hipertensión antes de una estrategia de este tipo se puede utilizar clínicamente “. Medical press

viernes, 27 de junio de 2014

Científicos estadounidenses modifican una enzima que podría curar a adictos a la cocaína

Científicos estadounidenses modifican una enzima que podría curar a adictos a la cocaína
SUS BENEFICIOS SON LIMITADOS

Un grupo de investigadores de EE.UU. logró modificar una enzima bacteriana que consigue descomponer la cocaína y que podría ser utilizada para curar a las personas que consumen esta droga.

Los investigadores de la Universidad de Kentucky intentaron modificar la proteína conocida como “esterasa de cocaína” con resultados positivos. Ahora se cree que esta proteína natural pueda ser utilizada para rehabilitar a los adictos al alcaloide.

El estudio publicado por una revista especializada señala que si bien la enzima puede ayudar sus beneficios son limitados, ya que la temperatura corporal de las personas no colabora en el proceso de recuperación. Las pruebas realizadas en animales mostraron que solo hace efecto por 12 minutos.

Tras una serie de mutaciones provocadas a la enzima, los científicos lograron extender la duración de los efectos a 100 días en el cuerpo a la temperatura corporal promedio, aumentando también su eficacia hasta un 150%.

Los científicos insisten en que el descubrimiento, probado en ratones a los que les fue suministrado una dosis letal y salieron ilesos, debe seguir bajo desarrollo, pero por ahora esto significa un gran avance. Fuentes: Redacción NTN24

Estudio demuestra que monitor cardiaco mejoraría la vida de pacientes que han sufrido infarto cerebral

Estudio demuestra que monitor cardiaco mejoraría la vida de pacientes que han sufrido infarto cerebral
UNO DE CUATRO NO TIENEN CAUSA APARENTE

Un monitor cardiaco insertado en pacientes que han sufrido un infarto cerebral de causa desconocida mejora la detección de la fibrilación atrial, según un estudio que publica este viernes la revista The New England Journal of Medicine.

El estudio lo encabezó Tomasso Sanna, de la Universidad del Sagrado Corazón en Roma (Italia), e indica que muchos de los infartos cuya causa no se conoce pueden ser resultado de una irregularidad en el ritmo cardiaco.

En EE.UU. más de medio millón de personas sufren cada año un infarto isquémico, la forma más común de infarto que obstruye el flujo de sangre al cerebro, y al menos uno de cada cuatro de estos casos no tiene una causa aparente.

"Las normas actuales recomiendan una vigilancia con electrocardiograma por lo menos durante veinticuatro horas después de un infarto isquémico para descartar la fibrilación atrial", apuntó el artículo.
La fibrilación atrial es un trastorno del ritmo cardiaco cuando una de las cámaras del corazón desarrolla múltiples circuitos de reentrada que los tornan caóticos, causando la arritmia en la contracción del músculo del corazón.

Pero no se han establecido la duración y el tipo de vigilancia más efectivos, y la causa del infarto isquémico sigue siendo incierta, a pesar de una evaluación completa para diagnóstico, en 20 a 40 por ciento de los casos.
Después de un infarto los médicos habitualmente recetan un medicamento que haga más fluida la sangre como una dosis baja de aspirina diaria-, pero esto por sí mismo no evita otros infartos si el paciente sufre una fibrilación.

El equipo de Sanna llevó a cabo un estudio aleatorio de 441 pacientes para evaluar si la vigilancia de largo plazo con un monitor cardiaco insertable era más eficaz que el seguimiento convencional para la detección de la fibrilación.

A los pacientes mayores de cuarenta años de edad que no mostraban señales de fibrilación atrial durante al menos veinticuatro horas de vigilancia con el electrocardiograma se les sometió a una observación aleatoria dentro de los noventa días después del infarto.
"La meta principal era determinar el tiempo hasta la primera detección de fibrilación atrial, con una duración de al menos 30 segundos, dentro de seis meses", señala el artículo. Fuentes: EFE

Nuevas moléculas fluorescentes mejoran la visualización de células tumorales

Investigadores de la Universidad de Huelva y el centro BIONANDE han creado moléculas con colorantes fluorescentes que 'iluminan' el interior de las células tumorales. La técnica está destinada a facilitar el diagnóstico y seguimiento de enfermedades como el cáncer.

Investigadores de los grupos Laboratorio de Síntesis y Fotoquímica Orgánica de la Universidad de Huelva y Laboratorio de Dendrímeros Biomiméticos y Fotónica del Centro Andaluz de Nanomedicina y Biotecnología (BIONAND, centro mixto de la Junta de Andalucía y la Universidad de Málaga) han desarrollado nuevas moléculas, basadas en colorantes fluorescentes, que mejoran la visualización de las células tumorales.

Según los expertos, la utilización de este tipo de tecnología de bioimagen facilita el estudio de los procesos biológicos del organismo y favorece el diagnóstico y tratamiento de enfermedades inflamatorias como el cáncer o la esclerosis múltiple. En concreto, la principal novedad de este trabajo se centra en el diseño de ciertos colorantes fluorescentes que, al ser insertados en el interior de las células Hela (un tipo particular de cultivo muy empleado en investigación médica sobre el cáncer), son capaces de excitarse y contribuir con ello a una mejor iluminación de los tejidos biológicos que caracterizan a este linaje celular.

En el artículo publicado en la revista Chemistry - An Asian Journal, el equipo de trabajo ha desarrollado nuevas moléculas fluorescentes que permiten mejorar la visualización de las estructuras biológicas en el interior de cultivos celulares Hela.

“Los colorantes que caracterizan a estas moléculas disponen de ciertas características que funcionan a través del principio básico de transferencia de energía. Es decir, el microscopio incorpora un láser que excita estas sustancias -que previamente hemos insertado en el interior de la células- en ciertas condiciones que posibilitan que puedan emitir la luz necesaria que nos ayuda a observar qué está ocurriendo”, explica uno de los responsables principales del proyecto, Uwe Pischel, profesor de la Universidad de Huelva.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores se han basado en la utilización de una técnica del área de Bioquímica denominada Microscopía de Imagen Confocal, tecnología que permite observaciones celulares a una resolución mayor que la obtenida a partir de microscopios ópticos convencionales.

“En primer lugar, diseñamos en el laboratorio el tipo de molécula que mejor respondía a los objetivos planteados en el proyecto. A continuación, la sintetizamos y caracterizamos, es decir, añadimos los colorantes específicos y definimos el resto de sus propiedades”, explica Pischel. “Finalmente, procedimos con el ensayo biológico que consistió en introducir esta molécula fluorescente en el interior de células de cultivo Hela y comprobar cómo éstas se iluminaban cuando aplicamos la técnica de microscopía confocal”. 

Un paso firme
Una de las principales aplicaciones que surgen a partir del estudio es la posibilidad de orientar aquellas estrategias destinadas a la investigación biomédica y el diagnóstico y seguimiento de enfermedades como el cáncer “Estos resultados aportan nuevas perspectivas sobre los beneficios de desarrollar este tipo de colorantes que son capaces de responder a la aplicación de microscopía confocal y que pueden tener un impacto directo en el tratamiento de estas patologías”, expone el profesor.

Estos datos, según apuntan los investigadores, les han permitido abrir líneas de trabajo con el objetivo de profundizar en el estudio de nuevas moléculas fluorescentes que puedan servir, en un futuro, como marcadores en aplicaciones biomédicas. “Los colorantes desarrollados constituyen un primer paso en cultivos celulares Hela. Sin embargo, es necesario continuar trabajando en otros diseños moleculares que nos permitan conseguir elementos más susceptibles a los procesos de excitación y mejorar, aún más, la visualización y el conocimiento de los procesos biológicos que tienen lugar en las células”, avanza Pischel.

Estos resultados son fruto del proyecto de excelencia Nuevos materiales orgánicos-inorgánicos híbridos como químiosensores fluorescentes basados en partículas nanométricas de sílice y quantum dots, financiado por la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía. (SINC)

Referencia bibliográfica: Daniel Collado, Patricia Remón, Yolanda Vida, Francisco Najera, Pratik Sen, Uwe Pischel, Ezequiel Perez-Inestrosa (2014). ‘Energy transfer in aminonaphthalimide–boron-dipyrromethene (BODIPY) dyads upon one- and two-photon excitation: applications for cellular imaging’. Chemistry - An Asian Journal. 2014 Mar; 9(3):797-804

Las heces humanas más antiguas revelan la dieta omnívora del neandertal

Frente a la idea de que los neandertales eran seres altamente carnívoros, un nuevo estudio publicado en la revista PlosOne sugiere que consumían una cantidad significativa de vegetales. En el estudio, liderado por Ainara Sistiaga de la Universidad de La Laguna y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, se han analizado restos fecales de hace 50.000 años procedentes del yacimiento de El Salt en Alicante. 

En el enclave arqueológico de El Salt en Alicante, un equipo de investigación dirigido por la profesora Bertila Galván de la Universidad de la Laguna ha proporcionado durante más de 20 años de excavación numerosos testimonios de ocupación neandertal que incluyen restos humanos o algunos de los ejemplos mejor conservados de fuegos del Paleolítico medio ibérico. 

El equipo de investigación ha conseguido identificar la huella molecular dejada por la materia fecal en el sedimento. Concretamente, han hallado cantidades importantes de coprostanol, un lípido que se forma cuando los microbios intestinales atacan el colesterol, pero también cantidades significativas de 5β-stigmastanol en 2 muestras, un compuesto derivado de la acción microbiana en esteroles procedentes de las plantas.

La dieta a debate
En el debate sobre la dieta de los neandertales sigue habiendo muchas contradicciones. Mientras los innumerables restos de huesos animales y los datos de análisis de isótopos de C y N realizados en huesos señalan una dieta eminentemente carnívora, ninguno de los dos métodos puede hablar de los elementos de la dieta que no contienen grandes cantidades de proteínas, minusvalorando de este modo el papel de los vegetales en la dieta. 

Por otro lado, los escasos restos vegetales hallados y los análisis de microfósiles vegetales analizados en los dientes de algunos neandertales informan de una dieta más variada y compleja. Sin embargo, no se puede descartar que estos grupos utilizaran los dientes como herramientas y que esos restos no estén relacionados con la alimentación.
Las dos versiones son posibles, pero hasta hoy no existía ninguna evidencia de consumo conjunto. “Nuestros resultados suponen la primera evidencia de dieta omnívora”, afirma Sistiaga.

Estudio de restos fecales
La aproximación de esta doctoranda de la Universidad de La Laguna junto con las profesoras Carolina Mallol y Bertila Galván (ULL) y del geobiólogo y profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT) Roger Summons, es mucho más directa al centrarse en restos fecales. “Es la primera vez que estamos seguros de que estos vegetales fueron ingeridos ya que pasaron por el tracto intestinal”, puntualiza Sistiaga. 

El trabajo comenzó en el campo, con el muestreo conjunto para análisis de biomarcadores y de micromorfología de cinco muestras de sedimento de diferentes niveles en el yacimiento de El Salt. Después fueron analizadas por Sistiaga y Summons en el MIT para extraer la materia orgánica del sedimento y analizar los residuos con instrumentos habitualmente utilizados en la geoquímica orgánica. 

Todas las muestras contenían coprostanol, el indicador de ingesta de colesterol, pero dos de ellas mostraban una presencia significativa del marcador de ingesta de plantas. Además, Mallol consiguió identificar, en las láminas delgadas que se corresponden con estas muestras, microcoprolitos (heces fosilizadas de tamaño minúsculo) con parásitos que podrían ser humanos.

Los resultados de este trabajo tienen varias implicaciones importantes: además de representar la primera evidencia omnívora y la materia fecal humana más antigua, se trata de la primera vez que este tipo de método es aplicado en yacimientos tan antiguos. Además, este hallazgo proporciona datos sobre la flora intestinal y el metabolismo del colesterol de estos humanos, un asunto hasta este momento imposible de abordar debido a la no conservación de tejidos blandos neandertales.

Ahora, los investigadores quieren llevar su estudio aún más lejos, a la Garganta de Olduvai (Tanzania), un yacimiento de 1,8 millones de años, donde se han descubierto algunas de las primeras evidencias humanas. "Es importante entender todos los aspectos de por qué la humanidad ha llegado a dominar el planeta como lo hace", afirma en un comunicado Roger Summons, profesor de geobiología en el MIT. “Mucho de eso tiene que ver con la mejora de la nutrición a lo largo del tiempo”, concluyen. (SINC)

Referencia bibliográfica: Sistiaga A, Mallol C, Galván B, Summons RE (2014) The Neanderthal Meal: A New Perspective Using Faecal Biomarkers. PLoS ONE 9(6): e101045. doi:10.1371/journal.pone.0101045.

Un ingrediente del tofu puede revolucionar la fabricación de paneles solares

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Jonathan Major en su laboratorio
Universidad de Liverpool
Un compuesto químico utilizado para hacer tofu y fabricar sales de baño también podría sustituir en un futuro inmediato a una sustancia altamente tóxica y costosa que se utiliza en las células solares, según ha revelado un estudio de la Universidad de Liverpool publicado esta semana en la revista Nature.

El cloruro de cadmio es, hoy en día, un ingrediente clave en la fabricación de células solares y es utilizado en millones de paneles a lo largo y ancho del mundo. Este compuesto soluble es altamente tóxico y caro de producir, lo que requiere altas medidas de seguridad para proteger a los trabajadores durante su ensamblaje y eliminación, cuando los paneles llegan al final de su vida útil.

Ahora, un equipo de científicos del Instituto Stephenson de Energías Renovables de la Universidad de Liverpool, liderados por el físico Jonathan Major, ha concluido que este compuesto puede ser sustituido por cloruro de magnesio, que se extrae del agua de mar y se utiliza en productos como el tofu, las sales de baño o como anticongelante para las carreteras en invierno, según el estudio que han publicado esta semana en la revistaNature.

“En nuestras investigaciones, el cloruro de magnesio ha resultado ser un compuesto muy efectivo y seguro. Además, es más barato: 0,001 dólares el gramo frente a los 0,3 dólares del cloruro de cadmio”, ha comentado Jon Major a los periodistas asistentes al Euroscience Open Forum 2014 que se celebra en Copenhague, donde se ha presentado el estudio en rueda de prensa. "Si las renovables quieren competir con los combustibles fósiles, el coste tiene que bajar. Los resultados de este trabajo pueden reducir esos costes", ha añadido Major.

Las células solares más baratas que se fabrican actualmente están basadas en una fina película de teluro de cadmio, un elemento diseñado para absorber y convertir la luz solar en electricidad. Estas células convierten menos del 2% de la luz del sol en energía. Mediante la aplicación de cloruro de cadmio ese porcentaje sube al 15%. El problema es que junto con esa eficiencia también aumenta la toxicidad del proceso de fabricación. La investigación del equipo británico ha demostrado que el cloruro de magnesio puede mantener el mismo impulso a la eficiencia ahorrando los costos considerablemente.

Los primeros en buscar alternativas
“Durante años nadie en la industria del desarrollo de células fotovoltaicas se ha preguntado si este proceso es mejorable y ha buscado alternativas. Nosotros hemos sido los primeros en preguntarnos y buscar soluciones al problema de la toxicidad y los costes asociados a ello”, según ha declarado Major. “Por ahora nadie ha sido capaz de darnos una cifra pero gente implicada en la industria nos ha comentado que podría significar una fortuna, ya que la eliminación de la toxicidad en el proceso significa la supresión de procesos y materiales muy caros, por no hablar lo que se ahorra en eliminación de residuos”. (SINC)

Referencia bibliográfica: A low cost non toxic post growth activation stepfor CdTe solar cells. J. D. Major, R. E. Treharne, L. J. Phillips & K. Durose. http://dx.doi.org/10.1038/nature13435

El consumo de múltiples drogas está causando el aumento de las muertes al conducir

Los conductores drogados involucrados en accidentes letales en Estados Unidos son más propensos a resultar positivos en pruebas de medicamentos recetados, marihuana y drogas múltiples que hace 20 años, halla un estudio reciente.

Esos conductores son también ahora más propensos a tener más de 50 años, según los investigadores.

Los investigadores analizaron datos nacionales sobre conductores que resultaron positivos en pruebas de drogas tras estar involucrados en accidentes letales entre 1993 y 2010. Hallaron que el número de los que tenían tres o más drogas en el cuerpo aumentó del 11.5 al 21.5 por ciento en ese periodo.

"En 1993, alrededor de 1 de cada 8 conductores habían tomado varias drogas a la vez. Para 2010, se acercaba a uno de cada cinco. Se trata de un aumento grande en el consumo de drogas", señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de Temple el autor del estudio, Fernando Wilson, profesor asociado del Centro Médico de la Universidad de Nebraska.

"Más allá de eso, también vemos a cada vez más personas que usan drogas y alcohol juntos. Alrededor del 70 por ciento de los conductores con resultados positivos para la cocaína también habían consumido alcohol, y casi el 55 por ciento de los conductores con resultados positivos para el cannabis [marihuana] también tenían alcohol en el sistema", añadió.

Casi el 60 por ciento de los conductores drogados solo con marihuana eran menores de 30 años, y el 39 por ciento de los usuarios de medicamentos recetados tenían 50 años de edad o más. Ese hallazgo está en línea con el aumento en el uso de medicamentos recetados entre los estadounidenses mayores, aseguraron los autores del estudio.

El estudio aparece en la edición del 23 de junio de la revista Public Health Reports.
"Aunque hemos visto una reducción con los años en las muertes en vehículos motores en que estaban involucradas personas bajo la influencia, la naturaleza de esos accidentes está cambiando", planteó Wilson.

"Es probable que esas tendencias continúen en el futuro, dado el envejecimiento de la población de EE. UU., la creciente dependencia de medicamentos recetados por los proveedores médicos, y el aumento en las iniciativas por legalizar la marihuana", anotó. "Pero no está claro si las políticas estatales actuales están del todo preparadas para abordar el creciente problema de la conducción bajo la influencia de las drogas".

18 estados tienen leyes de tolerancia cero para los conductores drogados. Pero estudios recientes sugieren que esas leyes quizá no ayuden a reducir el número de muertes provocadas por la conducción bajo la influencia de las drogas, señalaron los investigadores responsables del nuevo estudio.

Los investigadores dijeron que las medidas para prevenir la conducción bajo la influencia de las drogas podrían resultar más efectivas, lo que incluye que los médicos adviertan a los pacientes sobre conducir mientras toman medicamentos recetados, y hacer que el transporte público sea más asequible.
El estudio fue financiado por Public Health Law Research, un programa nacional de la Robert Wood Johnson Foundation, con ayuda de la Universidad de Temple, en Filadelfia. Fuente: MedlinePlus

jueves, 26 de junio de 2014

Fumador alemán obligado a desalojar su hogar tras 40 años

Friedhelm Adolfs, fumador empedernido de 75 años. (Foto: Teinteresa.es)
Vecinos se quejaban del humo

Friedhelm Adolfs, quien se ha ganado reputación entre sus compatriotas como activista jubilado protabaco de 75 años, deberá dejar el edificio donde vive desde hace 40 años por quejas de sus vecinos al humo de los cigarrillos porque fuma demasiado y el olor les molesta. 

El jubilado presentó un recurso que fue rechazado por el juzgado alemán. El dictamen fue a favor de los vecinos, ya que obliga a Adolfs a abandonar su vivienda antes de fin de año. La cámara dictó así la sentencia por las constantes quejas de los vecinos molestos con el humo de los cigarrillos del jubilado, quien durante años trabajó como conserje del edificio y, tras pasar al retiro, se quedó en la vivienda. 

Friedhelm Adolfs había argumentado en su defensa que es el "segundo fumador más conocido de Alemania, después de Helmut Schmidt", en alusión al excanciller del país, al que, con más de 95 años, se le permite fumar incluso en actos públicos o en televisión. 
Schmidt, del Partido Socialdemócrata (SPD) y en el poder de 1974 a 1982, es un fumador empedernido y, según sus médicos, privarlo del cigarrillo sería más peligroso para su salud, por el estrés que le causaría, que seguir haciéndolo. 

Adolfs no tiene ese estatus de "tolerancia", pero goza de relativa popularidad en su ciudad, tras haber participado en varias manifestaciones a favor de los derechos del fumador y conseguir recoger entre sus simpatizantes fondos para su defensa ante la Justicia.

"El autismo es un problema mucho más difícil de lo que cualquiera esperaba"

La neurocientífica Rebecca Saxe descubrió e investiga la región del cerebro destinada a la cognición social

POR COURTNEY HUM- PHRIES TRADUCIDO POR LÍA MOYA

La capacidad de distinguir lo que piensan y sienten los demás es clave para la interacción social y una parte fundamental de la experiencia humana. Así que no resulta sorprendente que el cerebro humano dedique muchos recursos a lo que se denomina cognición social. Pero hace poco que la neurociencia ha empezado a poder distinguir qué regiones del cerebro y qué procesos se dedican a pensar en los demás.

Comprender cómo el percibe, interpreta y toma decisiones el cerebro sobre otras personas podría ayudar a hacer avanzar tratamientos e intervenciones para el autismo y otros desórdenes en los que las interacciones sociales no funcionan. También podría ayudarnos a construir ordenadores con una mayor inteligencia social. Por ahora la inteligencia artificial ha tenido dificultades para programar ordenadores capaces de hacer las valoraciones sociales que a nosotros nos resultan sencillas, como interpretar expresiones faciales ambiguas o decidir si lo que dice alguien se puede interpretar como ira o como tristeza.

Hace más de una década la neurocientífica Rebecca Saxe descubrió una región del cerebro que desarrolla una "teoría de la mente", una idea de lo que los demás piensan y sienten. Hace poco se ha convertido en investigadora del Centro de Mentes, Cerebros y Máquinas del MIT y se ha dedicado a estudiar el autismo y la cognición social en niños y adultos. Saxe y la redactora de MIT Technology Review Courtney Humphries han debatido sobre las implicaciones de estas nuevas investigaciones sobre el cerebro social.

¿La cognición social sólo se da en humanos?
Tenemos todos los motivos para creer que, al menos en cierto sentido, somos especialmente buenos en este tipo de pensamiento. Los humanos son, con mucho, la especie más social, más aún que los insectos. Incluso esta interacción que estamos teniendo, en la que dos extrañas se reúnen y, sin una razón concreta, actúan de forma cooperativa durante una hora es algo impensable si no es entre humanos. Si lo hicieran dos hormigas, sería porque son hermanas. Nuestras extraordinarias vidas sociales y nuestras tremendamente complejas capacidades cognitivas se combinan para hacer que la cognición social humana sea diferente.

¿Cómo se estudia eso en el cerebro?
No es nada invasivo, ni ingeniería genética, ni optogenética, nada de eso. Nos limitamos a lo que se denominan tecnologías de neuroimágenes no invasivas, la más conocida es la resonancia magnética funcional, que usa el flujo sanguíneo como índice de la actividad neuronal.
Así que se puede ver qué zonas del cerebro están activas cuando la gente piensa en otras personas. ¿Fue una sorpresa encontrar zonas del cerebro dedicadas a la cognición social?

En cierto sentido ya se había predicho unos 15 ó 20 años antes, cuando la gente se dio cuenta de que a los niños con autismo se les daba exageradamente mal este campo. Pero por lo demás era completamente desconocido. Creo que en cierto sentido ha sido el descubrimiento reciente más importante en el campo de la neurociencia cognitiva. Todas las demás regiones, la visual, la sensorial, la del control motor, predijimos que estarían. Pero el cerebro social no se predijo en absoluto, simplemente surgió. Eso fue una locura.

En los últimos 10 años hemos intentado refinar nuestra interpretación de la información que contienen esas regiones cerebrales, cómo interactúan unas con otras, cómo se desarrollan y si esas regiones cerebrales tienen algo que ver o no con el autismo.

¿Estas regiones no funcionan bien en las personas con autismo?
Esa fue la hipótesis original que perseguimos. Puede que la que la gente con autismo esté intentando resolver problemas sociales con la maquinaria que los demás usaríamos para otros problemas, en vez de tener la maquinaria adecuada. Pero no existen pruebas de que esto sea así. Es una pena porque me gustaba la idea. El autismo ha resultado ser un problema mucho, mucho más difícil en todos los niveles de análisis de lo que cualquiera esperaba. Hace diez años la gente pensaba que podríamos descifrar el autismo a niveles cognitivos, neurológicos y genéticos. Ahora parece que podría haber miles de variaciones genéticas del autismo.

¿En qué puede contribuir tu trabajo a crear ordenadores con mejores capacidades sociales?
Para mí, la característica que define a la cognición social humana es la misma que hace que sea difícil la inteligencia artificial tradicional, la generatividad. Podemos reconocer y pensar y razonar una serie literalmente infinita de situaciones y objetivos. Pero tenemos una maquinaria muy concreta y limitada. ¿Cuáles son los ingredientes adecuados? Si sabemos cuáles son, entonces podemos intentar entender cómo las combinaciones de esos ingredientes generan una capacidad humana inmensamente productiva e infinitamente generalizable.

¿A qué te refieres cuando hablas de "ingredientes"?
Digamos que te cuentan algo sobre una amiga. Te cuentan que la llamó su jefe y que creía que por fin iban a darle el ascenso que esperaba. Pero resulta que lo que pasó es que la despidieron. Digamos que al día siguiente la ves venir por la calle y está sonriendo de oreja a oreja. Probablemente no sea lo que esperabas, ¿no?

Coges eso y te montas todo un mundo interior. Puede que sea una sonrisa falsa y que esté poniendo buena cara. Puede que se sienta aliviada porque ahora puede trasladarse al otro extremo del continente y vivir con su novio. Tienes que averiguar: ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué quería? ¿Qué le hizo cambiar de opinión? Hay toda clase de características de esa historia que pudiste extraer del momento. Si un ordenador pudiera extraer todas esas características, mejoraríamos su capacidad para analizar sentimientos. Ahora mismo en el campo de la inteligencia artificial están muy centrados en intentar coger el lenguaje natural que usa la gente y averiguar: ¿Les ha gustado eso o no? ¿Les ha gustado ese restaurante o no? Ahora llévalo al nivel de distinguir en el lenguaje cuando te sientes decepcionado, solo o aterrado. Esos son el tipo de problemas que queremos resolver.

¿Cómo pueden aprender a hacer eso los ordenadores?
Hay que traducir esas palabras en cosas más abstractas, objetivos, deseos, planes. Mi compañero Josh Tenenbaum y yo llevamos años trabajando simplemente para construir una representación matemática de lo que significa pensar en que alguien tiene un plan o un objetivo para que este modelo sirva para predecir juicios humanos sobre el objetivo de la persona en un contexto muy sencillo. ¿Qué necesitas saber sobre un objetivo? Intentamos construir modelos que describan ese conocimiento.

Eso es muy distinto a hacer que un ordenador analiza millones de ejemplos para encontrar un patrón.

Exacto. No estamos hablando de big data, sino de describir la estructura del conocimiento. Siempre se han visto como opuestos: quienes quieren mayores series de datos y quienes quieren las estructuras de conocimiento adecuadas. Mi impresión es que ahora mismo hay mucho más terreno intermedio. Lo que antes se consideraban tradiciones opuestas en el mundo de la inteligencia artificial, ahora deberían verse como complementarias, en las que intentas averiguar representaciones probabilísticas y aprender de los datos.

Pero la perspectiva de replicar la cognición social en un ordenador parece muy lejana, ¿no? Aún no comprendemos cómo lo hace el cerebro.

Es bastante probable que no lo comprendamos mientras yo viva, y eso está bien, porque significa que tengo mucho trabajo por hacer. Mientras, hago cualquier cosa que parezca que vaya a dar lugar a un poco de progreso instrumental hacia ese objetivo mayor. (MIT)

Experimentar con los pensamientos

Scheuermann apila conos con un brazo robótico controlado por la mente
mientras el ayudante de investigación Brian Wodlinger la observa.
Una mujer paralítica ha controlado un brazo robótico con su mente. ¿Será posible sacar esta tecnología del laboratorio a la vida real?
POR ANTONIO REGALADO TRADUCIDO POR LÍA MOYA

La primera vez que llamé a Jan Scheuermann lo hice con 15 minutos de retraso. Cuando pedí perdón por haberla hecho esperar, me paró. "No estaba sentada esperando que llamaras, ¿sabes?" afirmó antes de darse cuenta de lo que decía. "Bueno, la verdad es que sentada sí que estaba".

Scheuermann, que tiene 54 años, lleva 14 paralítica. Vivía en California (EEUU) donde llevaba un negocio a tiempo parcial organizando cenas de misterio dramatizadas en las que los invitados interpretaban papeles que ella escribía. "Completamente sana, casada, con dos niños", explica. Una noche, durante una de las cenas que organizaba, sintió que tenía que arrastrar las piernas . "Decidí que era porque hacía frío y nevaba, aunque había un par de escalones en la casa y me estaban costando muchísimo".

A esto siguieron angustiosos meses de visitas a médicos y diagnósticos fallidos. Un neurólogo afirmó que tenía esclerosis múltiple. Para entonces ya iba en silla de ruedas eléctrica y estaba "apagándose rápidamente". Creía que se moría, así que se trasladó a Pittsburgh (EEUU), para que su familia pudiera hacerse cargo de sus hijos. Acabaron diagnosticándole una enfermedad rara llamada degeneración espinocerebral. Siente su cuerpo, pero los nervios que portan las señales desde su cerebro ya no funcionan. Su cerebro dice "muévete", pero sus extremidades no lo oyen.

Hace dos años y medio los médicos atornillaron dos puertos en el cráneo de Scheuermann (ella los llama "Lewis y Clark"). Estos puertos permiten a los investigadores insertar cables que conectan con dos implantes del tamaño de una chincheta en el corteza motora de su cerebro. Dos o tres veces por semana se reúne con un equipo de científicos en la Universidad de Pittsburgh que la enchufan a un brazo robótico para que lo controle con la mente. Lo usa para mover bloques, apilar conos, chocar la mano y posar para fotos ridículas, haciendo cosas como fingir que tumba a un investigador o dos de un puñetazo. Ha bautizado al brazo con el nombre de Héctor.

Scheuermann, que cuenta que en sus sueños no está discapacitada, se sometió a una cirugía cerebral en 2012 después de ver un vídeo de otro paciente paralítico controlando un brazo robótico con el pensamiento. Pidió inmediatamente que la apuntaran al estudio. Durante la cirugía, los médicos usaron una pistola de aire para disparar las dos diminutas placas con agujas de silicio, llamadas Matriz Utah de Microelectrodos, a su corteza motora, la fina tira de cerebro que recorre la parte superior de la cabeza, de mandíbula a mandíbula y controla el movimiento voluntario. Se despertó de la cirugía con un dolor de cabeza tremendo y "el mayor arrepentimiento posible". No podía creer que se hubiera sometido voluntariamente a una cirugía cerebral. "Pensé: por favor, Dios, no dejes que esto sea en vano. Mi mayor temor era que no funcionara", explica. Pero a los pocos días ya estaba controlando el brazo robótico con un éxito inesperado: "Por primera vez en años podía mover algo de lo que me rodeaba. Era asombroso y emocionante. Los investigadores también se pasaron varias semanas con una sonrisa en la cara".

Scheuermann es una de entre 15 ó 20 pacientes paralíticos que se han unido a estudios a largo plazo de implantes capaces de transmitir información del cerebro a un ordenador. Es el primer sujeto del estudio de Pittsburgh. Otros nueve, algunos con un estado avanzado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), se han sometido a pruebas parecidas en un estudio estrechamente relacionado con este llamado BrainGate. Otros cuatro pacientes "encerrados", incapaces de moverse o hablar, han recuperado cierta capacidad para comunicarse gracias a un tipo distinto de electrodo desarrollado por una empresa de Georgia (EEUU) llamada Neural Signals.

Una tercera parte de estos pacientes se han sometido a la cirugía desde 2011, año en el que la Agencia Estadounidense del Medicamento afirmó que relajaría las reglas para permitir pruebas con "tecnologías auténticamente pioneras" como las interfaces cerebro-máquina. Y hay otros experimentos en humanos en marcha. Uno, que se llevará a cabo en el Instituto Tecnológico de California (Caltech, EEUU), quiere dar a los pacientes "un control autónomo sobre el sistema operativo Android de Google para tabletas". Un equipo de la Universidad del Estado de Ohio (EEUU), en colaboración con la organización de I+D Batelle colocó un implante en abril con la intención de usar las señales cerebrales del paciente para controlar estimuladores enganchados a su brazo. Batelle describe la idea como "reanimar una extremidad paralizada bajo el control voluntario de los pensamientos del paciente".

Estos osados estudios pioneros dependen de que al registrar la actividad eléctrica de una decena de células del cerebro se puede obtener una imagen relativamente precisa de hacia dónde quiere mover alguien una extremidad. "Tecnológicamente nos vemos limitados a tomar muestras de apenas unos cientos de neuronas, de los miles de millones que hay en el cerebro, así que es asombroso que sean capaces de sacar una señal", afirma el director del programa de ingeniería neuronal del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y Apoplejía de Estados Unidos, Kip Ludwig.

La tecnología que se está usando en Pittsburgh se desarrolló en laboratorios de fisiología para estudiar animales y aún es claramente experimental. Hay un haz de cables que va desde el cráneo de Scheuermann hasta una aparatosa agrupación de procesadores, amplificadores y ordenadores. El brazo robótico, que pesa 4 kilos y medio y lo pagó el ejército, tiene una mano y unos dedos muy diestros capaces de hacer movimientos parecidos a la realidad, pero es caprichoso, se estropea con frecuencia y es un poco peligroso. Cuando las cosas no funcionan, los alumnos de doctorado bucean entre cables enredados en busca de conexiones sueltas.

El neurocientífico de la Universidad de Brown (EEUU) que dirige el estudio BrainGate, que cuenta con un mayor recorrido, John Donoghue, compara las interfaces cerebro-máquina actuales con los primeros marcapasos. Esos primeros modelos también iban enganchados a carros de equipos electrónicos, con cables que se conectaban al corazón a través de la piel. Algunos se movían a mano. "Cuando no sabes lo que pasa, mantienes todo lo que puedes en el exterior y lo mínimo posible en el interior", explica Donoghue. Pero los marcapasos actuales son autosuficientes, reciben la energía de una batería de larga duración y se instalan en la consulta de un médico. Donoghue afirma que las interfaces cerebro-máquina están en el principio de una trayectoria similar.

Para que los ordenadores controlados por el cerebro se conviertan en un producto médico, tiene que existir una base económica detrás, la recompensa debe justificar los riesgos. Hasta ahora el caso de Scheuermann es el que más cerca está de demostrar que esas condiciones se pueden dar. En 2013, el equipo de Pittsburgh informó de su trabajo con Scheuermann en la revista médica Lancet. Pasadas dos semanas, describían, podía mover el brazo robótico en tres dimensiones. En unos pocos meses era capaz de hacer siete movimientos, entre ellos rotar la mano de Héctor y mover el pulgar. En un momento dado se la grabó ordenando al brazo que le diera una chocolatina, un objetivo seleccionado por ella misma. 

Los investigadores intentaban demostrar que estaban cerca de algo práctico, de poder ayudar con las denominadas "tareas cotidianas", que la mayor parte de la gente da por hecho, como cepillarse los dientes. Durante el estudio se examinaron las habilidades de Scheuermann usando la Prueba de Investigación de Acción del Brazo, el mismo kit de bloques de madera, canicas y tazas que los médicos usan para evaluar la destreza manual en quienes han sufrido lesiones recientes. Su puntuación fue de 17 sobre 57, más o menos igual que alguien que hubiera sufrido una apoplejía grave. Sin Héctor, Scheuermann hubiera sacado un cero. Estos hallazgos salieron en las noticias nacionales.

Sin embargo, desde que desaparecieron las cámaras de televisión, han quedado patentes algunos de los inconvenientes de la tecnología. Al principio Scheuermann no paraba de demostrar nuevas habilidades. "Era éxito, tras éxito, tras éxito", afirma. Pero controlar a Héctor ha empezado a ser más difícil. El motivo es que, con el paso del tiempo, los implantes dejan de grabar. El cerebro es un entorno hostil para la electrónica y los diminutos movimientos de la matriz de electrodos pueden crear tejido cicatrizal. Los investigadores conocen bien este efecto ya que se ha observado cientos de veces en animales. Una a una, cada vez se pueden detectar menos neuronas. 

Scheuermann sostiene que nadie la había avisado. "El equipo dijo que esperaban una pérdida de señal de las neuronas en algún momento. Yo no lo esperaba, así que me sorprendió", afirma. Ahora solo controla de forma rutinaria el robot en tres a cinco dimensiones y poco a poco ha ido perdiendo la capacidad de abrir y cerrar el pulgar y los dedos. ¿Se parece esto a su experiencia de quedarse paralizada? Se lo pregunté unos días después por correo electrónico. Respondió en un mensaje que tecleó un ayudante que suele acompañarla: "Estaba decepcionada porque probablemente nunca consiga más de lo que ya he conseguido, pero lo acepté sin ira y sin amargura"..

Reanimación
El investigador que planeó el experimento de Pittsburgh es Andrew Schwartz, un delgado hombre de Minnesota (EEUU) cuyo laboratorio ocupa una planta soleada donde destacan tres torres metálicas grises de equipos que se usan para hacer el seguimiento de los monos hay en las salas adyacentes. Vistas en circuitos cerrados de televisión, las escenas de dentro de las salas de experimentos son increíbles. En una pantalla una rueda metálica no para de rotar, cambiando la posición de una manilla naranja brillante. Tras cada vuelta, una mano robótica desproporcionada se alza desde el borde de la pantalla a coger la manilla. Entre toda la maquinaria que gira es fácil perderse la cara gris y rosa de un macaco Rhesus que lo controla todo mediante un cable introducido en su cabeza.

Esta tecnología tiene su origen en la década de 1920, con el descubrimiento de que las neuronas transmiten información a través de "impulsos" eléctricos que se pueden registrar con un fino alambre de metal o con un electrodo. Para el año 1969 un investigador llamado Eberhard Fetz había conseguido conectar una única neurona del cerebro de un mono a una rueda giratoria que el mono podía ver. Descubrió que el mono aprendió a hacer que la neurona se disparase más rápido para mover la rueda y conseguir una recompensa en forma de pienso con sabor a plátano. Aunque Fetz no fuera consciente en aquel momento, había creado la primera interfaz cerebro-máquina.

Schwartz ayudó a ampliar ese descubrimiento hace 30 años cuando los fisiólogos empezaron a registrar la actividad de muchas neuronas en animales vivos. Descubrieron que, aunque en todo la corteza motora se encienden un montón de señales eléctricas cuando un animal se mueve, una única neurona tenderá a dispararse más rápido en conexión con determinados movimientos -moviendo el brazo izquierda hacia arriba o doblando el codo, por ejemplo- y si no, se disparará más lentamente. Registrando la actividad de una cantidad suficiente de neuronas, te puedes hacer una idea general del movimiento que hará esa persona o el que pretende hacer-. "Es como una encuesta de opinión, cuantas más neuronas entrevistas, mejores resultados obtienes", afirma.

Los 192 electrodos de los dos implantes de Scheuermann han llegado a registrar más de 270 neuronas a la vez, que es el máximo que se haya llegado a medir simultáneamenteodidonte en un cerbro humano. Schwartz explica que por eso ha podido tener un control tan bueno del robot.

Las señales neuronales las interpreta un software decodificador. A lo largo de los años los científicos han ido creando descodificadores cada vez mejores, atendiendo a planes de control cada vez más ambiciosos. En 1999, el neurocientífico de la Universidad de Duke (EEUU), Miguel Nicolelis, entrenó a una rata para volcar un recipiente con la mente y así obtener una recompensa. Tres años después, Donoghue consiguió que un mono moviera un cursor en dos dimensiones por una pantalla de ordenador. Y para 2004, su equipo del proyecto BrainGate ya había llevado a cabo la primera prueba a largo plazo en humanos de la Matriz Utah, demostrando que incluso alguien cuyas extremidades llevaran años paralizadas era capaz de controlar un cursor con la mente. Para 2008 Schwartz tenía un mono que cogía caramelos y se los comía gracias a un brazo robótico.

Scheuermann ha podido intentar muchas tareas nuevas rápidamente. Se le ha pedido que controle dos brazos robóticos a la vez para levantar una caja ("sólo lo conseguí una vez o dos", afirma). Algunos resultados son extraños: Scheuermann puede agarrar un cono de plástico con los dedos de Héctor, pero a veces tiene que cerrar los ojos antes. ¿La presencia del cono está reflejada en los patrones de disparo de las neuronas? Schwartz se ha tirado meses intentando averiguarlo. Tras estas interrogantes podría haber descubrimientos importantes sobre cómo prepara y ejecuta las acciones el cerebro. 

Una vez Scheuermann le pidió a su ayudante que la vistiera con unos bigotes de rata y una larga cola de disfraz para recibir a los investigadores. Era una forma macabra de reconocer que estos experimentos dependen de los voluntarios humanos. "No son tan difíciles de entrenar como estos", sostiene Schwartz, señalando con el pulgar al pasillo donde están todas las salas con los monos.

Estos voluntarios están atrapados. Algunos esperan desesperadamente que la ciencia les proporcione una vía de escape. Siendo realistas, es muy improbable que eso suceda en sus vidas. El primer voluntario de BrainGate fue un chico de 25 años llamado Matt Nagel que respiraba gracias a un ventilador desde que le cortaran la médula en una pelea con navajas. En 2004 pudo mover un cursor por una pantalla. Pero Nagel también quería suicidarse e intentó conseguir que otros le ayudaran a hacerlo, según el libro El hombre con el cerebro biónico, escrito por su médico. Murió de una infección en 2007. En los foros de internet donde la gente paralítica intercambia noticias esperanzadoras sobre posibles curas, como las células madre, hay quienes desechan la idea de las interfaces cerebro-máquina por considerarlas un poco locas. Otros empiezan a pensar que es su mejor oportunidad. "¡Me lo quedo! ¡Cortadme mi brazo muerto y dadme uno robótico con el que pueda SENTIR, por favor!", escribió uno.

Schwartz afirma que espera poder generar sensaciones físicas del brazo robótico este año, si encuentra otro voluntario tetrapléjico. Igual que Scheuermann, el siguiente pacientes recibirá dos matrices en la corteza motora para controlar el brazo robótico. Pero Schwartz explica que los cirujanos colocarán dos implantes más en la corteza sensorial del voluntario; estos recibirán señales de sensores de presión enganchados a las puntas de los dedos robóticos. Estudios del laboratorio de Nicolelis en Duke han demostrado hace poco que los animales sí que sienten y responden ante inputs eléctricos de este tipo. "No sabemos si el sujeto lo sentirá igual que el tacto", afirma Schwartz, "es muy burdo y simplista y sin duda partimos de una serie de suposiciones erróneas, pero no podemos preguntarle al mono qué acaba de sentir. Creemos que será un nuevo hallazgo científico. Si el paciente puede decir qué es lo que siente, eso será una noticia".

Otro objetivo clave, compartido por Schwartz y los investigadores de BrainGate, es conectar la corteza motora de un voluntario con electrodos colocados en sus extremidades, lo que serviría para contraer los músculos, por ejemplo para abrir y cerrar una mano. En abril, los cirujanos de Ohio que trabajan con Battelle anunciaron que serían los primeros en intentarlo. Colocaron un implante cerebral en un hombre con una lesión medular. Y en cuanto el paciente se recupere, explica Battelle, empezarán a hacer pruebas para "reanimar" sus dedos, muñeca y mano. "Queremos ayudar a alguien a conseguir control sobre su propia extremidad", afirma Chad Bouton, el ingeniero al cargo del proyecto que ya ha colaborado con el grupo BrainGate. "¿Podrá alguien coger un mando a distancia de la tele y cambiar de canal?" Aunque Battelle no ha conseguido la aprobación de los reguladores para intentarlo, Bouton explica que el paso siguiente evidente es intentar una señal bidireccional desde y hacia una extremidad paralítica, combinando el control y la sensación.

Problemas de interfaces
Podría parecer que las interfaces cerebro-máquina progresan rápidamente. "Si vas a cámara rápida desde el primer vídeo de ese mono a alguien moviendo un robot en siete dimensiones, cogiendo cosas, dejándolas, es bastante espectacular", afirma el neurofisiólogo de la Universidad Northwestern (EEUU) Lee Miller. "Pero lo que no ha cambiado, literalmente, es la matriz. Es el motor de vapor de los implantes cerebrales. Aunque consigas un control, se va a acabar en dos o tres años. Necesitamos una interfaz que dure 20 años antes de que esto pueda ser un producto".

La matriz Utah se desarrolló a principios de la década de 1990 como una forma de registrar la actividad de la corteza, en un principio de gatos, con un trauma mínimo para el cerebro. Se cree que el tejido cicatrizal se crea alrededor de las puntas de registro, que son agujas de 1,5 milímetros. Si se resuelve este problema de la interfaz, Miller sostiene que no ve motivos por los que no podría haber 100.000 personas con implantes cerebrales para controlar sillas de ruedas, cursores de ordenador o sus propias extremidades. Schwartz añade que si también se pudiera medir una cantidad suficiente de neuronas de una, alguien podría incluso tocar el piano con un brazo robótico controlado por la mente. 

Los investigadores están probando varias ideas para mejorar la interfaz cerebral. Hay proyectos en marcha para desarrollar electrodos ultrafinos, versiones más compatibles con el cuerpo, o láminas de electrónica flexible capaces de envolver la parte superior del cerebro. En San Francisco (EEUU), los médicos están estudiando si los electrodos de superficie de este tipo, aunque sean menos precisos, podrían usarse en un descodificador para el habla, permitiendo potencialmente que una persona como Stephen Hawking hablara a través de una interfaz cerebro-ordenador. En un ambicioso proyecto lanzado el año pasado en la Universidad de California en Berkeley (EEUU), los investigadores intentan crear lo que denominan "polvo neuronal". El objetivo es dispersar sensores piezoeléctricos de tamaño microscópico por el cerebro y usar ondas de sonido reflejadas para capturar las descargas eléctricas de las neuronas cercanas.

El investigador de Berkeley Jose Carmena, quien al igual que Schwartz trabaja con monos para probar los límites del control mental, ahora se reúne semanalmente con una decena de científicos para esbozar los planes para encontrar mejores formas de registrar la actividad de las neuronas. Pero cualquier cosa que se les ocurra tendrá que probarse en animales durante años antes de que se pueda probar en una persona. "No creo que la matriz Utah se convierta en un marcapasos para el cerebro", afirma. "Pero puede que lo que acabemos usando no sea tan distinto. No vemos el último modelo de ordenador en las misiones espaciales. Necesitas la tecnología más resistente. En este caso sucede lo mismo".

El juego de los números
Para tener éxito, cualquier nuevo dispositivo médico tiene que ser seguro, útil y económicamente viable. Ahora mismo las interfaces cerebro-máquina no cumplen con estas condiciones. Uno de los problemas es lo arriesgado de la cirugía cerebral y las altas probabilidades de que se produzca una infección. En Brown Donoghue comenta que el equipo de BrainGate está a punto de terminar el desarrollo de un transmisor inalámbrico, del tamaño de un mechero, que iría debajo de la piel y reduciría el riesgo de infección al deshacerse de los pedestales y cables que hacen que las interfaces cerebro-ordenador sean tan aparatosas. Donoghue sostiene que con un sistema inalámbrico los implantes podrían ser una opción médica realista dentro de poco.

Pero eso nos conduce a otro problema: ¿qué controlarán los pacientes? El brazo que controla Scheuermann sigue siendo un prototipo carísimo y se suele romper. A ella le preocupa que no todo el mundo se pueda permitir tener uno. En cambio, el neurólogo del Hospital General de Massachusetts (EEUU) que dirige el estudio BrainGate con Donoghue, Leigh Hochberg, cree que probablemente los primeros usuarios serán pacientes "encerrados" que no puedan ni moverse, ni hablar. Hochberg considera que sería un "avance" conseguir que este tipo de pacientes tuviera un control fiable sobre un ratón de ordenador. Eso les permitiría teclear palabras o cambiar el canal de televisión.

Pero incluso los pacientes encerrados suelen poder mover los ojos. Esto significa que tienen formas más sencillas de comunicarse, usando un sistema de seguimiento de los ojos, por ejemplo. Una encuesta entre 61 pacientes con ELA de la Universidad de Michigan (EEUU) halló que el 40% de ellos se plantearía someterse a cirugía para colocarse un implante cerebral, pero sólo si les permitiera comunicar más de 15 palabras por minuto (una quinta parte de los encuestados no podían hablar). BrainGate aún no ha conseguido esas velocidades.

Todas las piezas de la tecnología "ya se han resuelto hasta cierto nivel", explica el director ejecutivo de Black Microsystems, Andy Gotshalk, que fabrica la Matriz Utah y que ha adquirido parte de la tecnología surgida del proyecto BrainGate. "Pero si me preguntas cuál es el producto, ¿qué es lo que controlas, un brazo ortopédico o una silla de ruedas?, entonces no lo sé. Hay un producto de alto nivel en mente, que es hacerle la vida mucho más fácil a los tetrapléjicos. Pero exactamente qué será no se ha definido. No es algo concreto. Los científicos están publicando en revistas de alto nivel, pero yo tengo que pensar en un plan de negocios y eso es un problema".

Sin un producto claramente definido a por el que ir, ninguna gran empresa se ha lanzado. Y los riesgos para el negocio son especialmente altos porque hay relativamente pocos pacientes con tetraplejia total, unos 40.000 en Estados Unidos y aún menos con ELA avanzado. Una empresa creada por Donoghue, Cyberkinetics, tuvo que cerrar después de recaudar más de 30 millones de dólares (unos 22 millones de euros). Los investigadores sobreviven gracias a becas que son insignificantes en comparación con el esfuerzo comercial medio para desarrollar un nuevo dispositivo médico, que puede costar 100 millones de dólares (unos 73 millones de euros)."No existe una sola empresa dispuesta a invertir el dinero necesario para crear una neuroprótesis para tetrapléjicos y el mercado no es lo suficientemente grande como para que entre un inversor de capital riesgo", explica Gotshalk. "No salen las cuentas".

Otros creen que la tecnología detrás de las interfaces cerebro máquina pueden tener aplicaciones inesperadas, que no tienen nada que ver con controlar brazos robóticos. Muchos investigadores, entre ellos Carmena y el equipo de Battelle, intentan decidir si las interfaces podrían ayudar en la rehabilitación de pacientes afectados por una apoplejía. Dado que estos son un gran mercado, una respuesta afirmativa serviría "para cambiar el panorama", según Carmena. Algunas de las tecnologías de registro de la actividad neuronal podrían ser útiles para entender enfermedades psiquiátricas como la depresión o el desorden obsesivo compulsivo.

En el caso de Scheuermann, al menos, su interfaz cerebro-máquina ha demostrado ser una medicina muy potente. Cuando llegó a Pittsburgh, sus médicos explican que sus estado era plano y no sonreía. Pero formar parte del experimento le ha dado energía. "Me estaba encantando. Por primera vez en 20 años tenía compañeros de trabajo y me sentía útil", afirma. Ha terminado de dictar una novela de misterio, Sharp as a Cucumber, que había empezado a escribir antes de ponerse enferma, y la ha publicado en internet. Ahora trabaja en una segunda. Scheuermann me comentó que le gustaría tener un brazo robótico en casa. Podría abrir la puerta, salir a su jardín y hablar con sus vecinos. Podría abrir la nevera y coger un sándwich que le hubiera preparado su ayudante.

Nuestra llamada se acababa y era una situación incómoda. Yo podía colgar el teléfono, pero ella no. Su marido había salido a hacer la compra. Héctor estaba en el laboratorio. Ella estaba sola y no se podía mover. "No pasa nada", dijo Scheuermann. "Dejaré caer el teléfono al suelo. Adiós". (MIT)