El ESTUDIO SE REALIZÓ CON 17 VOLUNTARIOS
Estudios recientes realizados por científicos de la Universidad de Bonn, en Alemania, lograron determinar efectos altamente riesgosos para la salud del corazón contenidos en las bebidas energéticas.
Para el estudio, los expertos estudiaron los corazones de 17 voluntarios, a los que se les pidió que consumieran una bebida energética que contenía 32mg de cafeína por cada 100 ml del líquido y 40 mg de taurina por cada 100 ml. Con lo que descubrieron que las palpitaciones del corazón aumentaban una hora después de la ingesta del energizante.
El estudio, logró deducir que la cámara del corazón que se encarga del bombeo de sangre, a través de todo el cuerpo, por el ventrículo izquierdo, se retraía con mayor fuerza y a una velocidad más constante después de consumida la bebida, en comparación a los latinos normales del corazón antes de la ingesta.
"Son muchos los efectos secundarios que se sabe están asociados con una abundante ingesta de cafeína, incluyendo frecuencia cardíaca alta, palpitaciones, aumenta en la presión arterial, y en algunos casos más severos, convulsiones o muerte súbita". Aseveró Dorner.
En una reunión anual de la Sociedad de Radiología de Estados Unidos, científicos llegaron a la conclusión de que personas con algunas enfermedades, especialmente cardiacas, deberían evitar el consumo de éste tipo de bebidas, debido a que "la cantidad de cafeína (en estos productos) es hasta tres veces mayor que otras bebidas con cafeína como el café o las colas", según lo aseguró el investigador Jonas Dorner. (Redacción NTN24)
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martes, 3 de diciembre de 2013
sábado, 9 de noviembre de 2013
Cambios en los ciclos de luz alteran las defensas intestinales de los ratones
Un estudio realizado en roedores ha demostrado que estos animales producen más linfocitos TH17, responsables de la inflamación crónica del intestino, cuando se modifica la cantidad de horas de luz que reciben.
Aunque hay indicios de que trabajar en el turno de noche o sufrir jet lag influye en el desarrollo de enfermedades inflamatorias intestinales, los científicos aún no conocen el mecanismo que lo explica. Ahora un grupo de investigadores estadounidenses y japoneses ha probado que, al manipular los ritmos biológicos de los ratones, cambia su producción de linfocitos TH17, las células del sistema inmunitario que protegen el intestino de infecciones.
El trabajo de estos expertos de las universidades de Texas y Iowa (EE UU), publicado esta semana en la revista Science, revela que los ritmos circadianos –las variaciones fisiológicas producidas por cambios ambientales, como la luz– ejercen un control directo sobre la regulación del sistema inmune de los mamíferos.
Los TH17 se encargan de producir una respuesta para combatir la acción de virus y bacterias. Además, se cree que estos linfocitos son los responsables de la inflamación crónica en las dolencias autoinmunes del intestino –como la enfermedad de Crohn–, ya que fabrica moléculas mediadoras que causan daño en los tejidos del propio organismo.
En el ensayo, los científicos utilizaron ratones para identificar los genes y proteínas responsables de la producción de este grupo de células protectoras.
Los individuos elegidos tenían aproximadamente la misma edad y habían recibido la misma alimentación para garantizar la similitud de los microbios de su intestino, ya que se sabe que estos influyen en la abundancia de estos linfocitos.
Tras los análisis, los expertos descubrieron que la producción de los TH17 seguía patrones específicos con una frecuencia diaria. Al interrumpir los ciclos habituales de luz que recibían los animales, la presencia de estos linfocitos en su intestino aumentó, así como su susceptibilidad a sufrir una enfermedad inflamatoria intestinal.
El causante de este efecto es el factor de transcripción NFIL3, una proteína que inhibe la producción de los linfocitos TH17.
Los científicos explican que son los ritmos circadianos los que controlan directamente la fabricación de la proteína NFIL3 a través del gen responsable de su expresión. Por ello, “la producción de las células inmunes TH17 depende a su vez de los ritmos biológicos del animal”.
Los hallazgos sugieren que las interacciones entre el reloj biológico y el sistema inmune pueden ser la base de ciertos problemas a los que se enfrentan los trabajadores con un turno de noche, los viajeros que sufren un jet lag y todas aquellas personas que presenten interrupciones importantes en sus ritmos diarios. SiNC
Referencia bibliográfica: Xiaofei Yu, Darcy Rollins,Kelly A. Ruhn, Jeremy J. Stubblefield, Carla B. Green, Masaki Kashiwada, Paul B. Rothman, Joseph S. Takahashi, Lora V. Hooper. “TH17 Cell Differentiation Is Regulated by the Circadian Clock”.Science, 7 de noviembre de 2013.
Aunque hay indicios de que trabajar en el turno de noche o sufrir jet lag influye en el desarrollo de enfermedades inflamatorias intestinales, los científicos aún no conocen el mecanismo que lo explica. Ahora un grupo de investigadores estadounidenses y japoneses ha probado que, al manipular los ritmos biológicos de los ratones, cambia su producción de linfocitos TH17, las células del sistema inmunitario que protegen el intestino de infecciones.
El trabajo de estos expertos de las universidades de Texas y Iowa (EE UU), publicado esta semana en la revista Science, revela que los ritmos circadianos –las variaciones fisiológicas producidas por cambios ambientales, como la luz– ejercen un control directo sobre la regulación del sistema inmune de los mamíferos.
Los TH17 se encargan de producir una respuesta para combatir la acción de virus y bacterias. Además, se cree que estos linfocitos son los responsables de la inflamación crónica en las dolencias autoinmunes del intestino –como la enfermedad de Crohn–, ya que fabrica moléculas mediadoras que causan daño en los tejidos del propio organismo.
En el ensayo, los científicos utilizaron ratones para identificar los genes y proteínas responsables de la producción de este grupo de células protectoras.
Los individuos elegidos tenían aproximadamente la misma edad y habían recibido la misma alimentación para garantizar la similitud de los microbios de su intestino, ya que se sabe que estos influyen en la abundancia de estos linfocitos.
Tras los análisis, los expertos descubrieron que la producción de los TH17 seguía patrones específicos con una frecuencia diaria. Al interrumpir los ciclos habituales de luz que recibían los animales, la presencia de estos linfocitos en su intestino aumentó, así como su susceptibilidad a sufrir una enfermedad inflamatoria intestinal.
El causante de este efecto es el factor de transcripción NFIL3, una proteína que inhibe la producción de los linfocitos TH17.
Los científicos explican que son los ritmos circadianos los que controlan directamente la fabricación de la proteína NFIL3 a través del gen responsable de su expresión. Por ello, “la producción de las células inmunes TH17 depende a su vez de los ritmos biológicos del animal”.
Los hallazgos sugieren que las interacciones entre el reloj biológico y el sistema inmune pueden ser la base de ciertos problemas a los que se enfrentan los trabajadores con un turno de noche, los viajeros que sufren un jet lag y todas aquellas personas que presenten interrupciones importantes en sus ritmos diarios. SiNC
Referencia bibliográfica: Xiaofei Yu, Darcy Rollins,Kelly A. Ruhn, Jeremy J. Stubblefield, Carla B. Green, Masaki Kashiwada, Paul B. Rothman, Joseph S. Takahashi, Lora V. Hooper. “TH17 Cell Differentiation Is Regulated by the Circadian Clock”.Science, 7 de noviembre de 2013.
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