Los datos del telescopio espacial Kepler siguen llegando y, con cada confirmación de un nuevo planeta, crece la idea de que la vida fuera de la Tierra podría ser algo mucho más común de lo que imaginamos. Científicos de la Universidad de Berkeley, en California, sugieren que una de cada cinco estrellas con el mismo tamaño y características que nuestro Sol tienen planetas potencialmente habitables en la Vía Láctea. Pero, ¿de cuántos planetas hablamos?
Que puedan albergar vida no significa, de hecho, que tengan vida. El estudio, conducido por el investigador de Berkeley Erik Petigura, ha analizado los datos del telescopio Kepler para encontrar las alteraciones en el brillo de las estrellas que producen los planetas al pasar por delante de ellas. Y el resultado, según Petigura, es que si hay aproximadamente 100.000 millones de estrellas en la Vía Láctea, unos 20.000 millones de planetas girando en torno a ellas serían similares a la Tierra en tamaño.
Este método no siempre produce mediciones correctas, y no sirve para detectar planetas cuya órbita no esté en al ángulo correcto como para ser detectada por Kepler. No obstante, Petigura y su equipo calcula que el 22% de las estrellas similares al sol tienen planetas que están en la franja conocida como zona habitable, que es aquella en la que la radiación solar permitiría la existencia de agua líquida, y unas temperaturas parecidas a las de nuestro planeta. Además, se calcula que la masa del planeta no debería ser el doble de la de la Tierra para asumir que su superficie es rocosa, no gaseosa.
Los datos que la sonda Kepler ha ido recabando durante su servicio son tantos que aún pasarán décadas antes de que los científicos puedan analizarlos por completo. Si las estimaciones de este nuevo estudio son correctas, el planeta habitable más cercano podría estar tan cerca (en términos astronómicos) como a doce años luz de La Tierra. [Space] Gizmodo Fotos: Erik A. Petigura
Investigadores de la misión espacial Herschel anunciaron que su nuevo estudio
del asteroide Apophis reveló que es más grande pero menos peligroso de lo
observado anteriormente, por lo que descartan un peligro de impacto en la Tierra
el 13 de abril 2029, fecha en que pasará cerca de la Tierra, informó la Agencia
Espacial Europea ESA y la NASA.
Investigadores de la misión espacial Herschel anunciaron que su nuevo estudio
del asteroide Apophis reveló que es más grande pero menos peligroso de lo
observado anteriormente, por lo que descartan un peligro de impacto en la Tierra
el 13 de abril 2029, fecha en que pasará cerca de la Tierra, informó la Agencia
Espacial Europea ESA y la NASA.
Apophis fue descubierto en 2004 y de inmediato causó preocupación en la
comunidad internacional, cuando los científicos pronosticaron un 2,6% de
probabilidad de chocar con nuestro planeta en su próximo acercamiento.
Con los nuevos datos la agencia ESA estima que el asteroide Apophis pasará
en 2029 a 36000 kilómetros de la Tierra, entre nuestro planeta y la órbita de
los satélites que vuelan a su alrededor.
También se anunció un acercamiento en el 2036, pero su trayectoria ahora se
desconoce, ya que con el acercamiento de 2029, se espera que el asteroide cambie
su órbita de manera importante.
"Herschel tuvo una buena oportunidad en el fin de semana, observando el
asteroide durante unas dos horas en su aproximación a la Tierra", señalaron los
investigadores, según ESA, mientras se encuentra a unos 14,5 millones de
kilómetros.
El asteroide se estaba moviendo a 205 segundos de arco por hora y las
nuevas mediciones lograron captar su modelo de temperatura. Las nuevas
estimaciones de diámetro son 325 +-15 metros de diámetro en vez de la cuenta
anterior, de 270 +-60 metros.
El aumento del 20% en el diámetro, de 270 a 325 metros, se traduce en un
aumento del 75% en nuestras estimaciones de volumen del asteroide o masa", dice
Thomas Müller, del Instituto Max Planck para Física Extraterrestre en Garching,
Alemania, quien lidera el análisis de los nuevos datos.
Un análisis más detallado del calor del asteroide revela que el 23% de la
luz solar que cae en este cuerpo celeste se reflecta, en vez de las estimaciones
anteriores de un 0,33 por ciento. El ciclo de calentamiento de los asteroides se
conoce como efecto Yarkovsky, y estudia cómo cambia el asteroide al ir
acercándose al Sol.
"Aunque inicialmente Apophis captó el interés público por su posible
impacto en la Tierra, ahora se considera altamente improbable en el futuro
inmediato, pero es de gran interés por sus propias características, y como un
ejemplo de la clase de objetos cercanos a la Tierra", dice Göran Pilbratt, de la
ESA.
"Nuestras mediciones únicas de Herschel juegan un papel clave para la
caracterización física de Apophis, y mejorará la predicción a largo plazo de su
órbita".
Apophis causó cierta alarma por los pronósticos y algunos científicos rusos
informaron el año pasado sobre los estudios que se habían planteado para evitar
un posible impacto del asteroide.
En tanto es otro el asteroide que causa preocupación a la comunidad
científica, el 2012 Da14. Si bien su ruta no está en la lista de asteroides con
posible impacto, según los registros de la NASA, sigue entre los cuerpos
cercanos a la Tierra que pueden ser un riesgo.
El asteroide 2012 Da14 pasará el 15 de febrero 2013 a sólo 27.000
kilómetros, y experimentados especialistas en asteroides y cometas a nivel
mundial anunciaron que se reunirán ese día para observar el paso del asteroide ,
el cual transitará entre la Tierra y la órbita de los satélites.
La agencia ESA manifestó su preocupación por el gran número de asteroides
cercanos a la Tierra que pueden significar un riesgo, entre ellos el 2012 Da14.
Según la NASA hay cerca de 5000 asteroides potencialmente peligrosos. De ahí que
la comunidad de astrónomos monitorea su presencia de continuo.
Sin embargo los asteroides están siendo vistos no solo por su riesgo sino
por la posibilidad de explotación minera. Nuevos estudios revelan el interés de
las agencias privadas en este aspecto.
Defensa
Científicos rusos están elaborando un proyecto para evitar posibles
impactos de asteroides con la Tierra y proponen desviar la trayectoria de los
cuerpos celestes peligrosos recurriendo a otros más pequeños.
Uno de los autores del proyecto, Natan Eismont, propone lanzar un
asteroide-cohete con la ayuda de la gravedad y 'abatir' a otro más grande y
peligroso, como, por ejemplo, el Apophis.
Según los especialistas, la maniobra de gravedad, que utiliza el campo
gravitatorio de la Tierra, permite de una manera significativa aumentar la
velocidad del aparato cósmico.
Los cálculos de Eismont demuestran que para realizar esta maniobra y lanzar
un asteroide-cohete con un diámetro de 15 metros y peso de 1.400 toneladas se
necesitan 1,2 toneladas de combustible y un propulsor de tiro de unos 30
kilogramos.
"Con una maniobra de gravedad se puede aumentar la velocidad hasta en 3
kilómetros por segundo", señala Eismont.
Primeramente para evaluar mejor los riesgos que supone el meteorito para
nuestra civilización, la agencia espacial rusa Roscosmos, que apoya en este
proyecto, planea lanzar una misión robótica al asteroide. El plan consiste en
posar un módulo en la superficie del Apophis y establecer allí una
radiobaliza.
La misión, que se pondrá en marcha después del 2020, permitirá recibir las
señales, de tal forma que los astrónomos puedan calcular mejor el movimiento del
asteroide y el efecto de su paso cerca de la Tierra en el 2029.
La segunda etapa es colocar un propulsor a un asteroide-cohete. El
candidato más conveniente a convertirse en 'cohete', según afirman los
especialistas, es el asteroide 2011 UK10. Para que destruya al Apophis en junio
del 2027, el propulsor del 2011 UK10 será lanzado el diciembre del 2021, a bordo
del lanzacohetes ruso Protón, mientras que el proceso de instalación finalizaría
para agosto del 2022.
El grupo de científicos de diferentes universidades rusas liderado por
David Dunham, que se ocupan de este problema, cuenta en Rusia con un laboratorio
de modelación matemática de los métodos de defensa contra la amenaza de
asteroides y cometas.
Actualmente, científicos espaciales de todo el mundo están elaborando
diferentes proyectos para evitar la posible catástrofe. Sin embargo, según
Eismont y sus colegas, su proyecto es el más seguro y eficaz.
Otros métodos, como la utilización de la gravedad de otro satélite más
grande, que cambiaría la trayectoria del asteroide o pintarlo de color blanco y
usar la energía solar para desviarlo de su trayectoria tendrían poca influencia
en el cuerpo celeste y demandarían mucho más tiempo, mientras que recurrir a un
arma nuclear para producir una explosión y destruir al asteroide acumula muchos
problemas ecológicos, así como políticos.
Las observaciones indican que en 2029 el asteroide Apophis pasará a una
distancia de 36.000 kilómetros de la Tierra y el campo gravitatorio del planeta
puede modificar su trayectoria, de manera que su nuevo acercamiento en 2036
podría terminar en un desastre.
Los investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, están creando mezclas de sustancias orgánicas o moléculas que contienen carbono e hielo en el laboratorio y luego aplicándoles un láser. Su objetivo: entender mejor cómo surgió la vida en la Tierra.
En un nuevo estudio publicado en la revista Astrophysical Journal Letters, el equipo de investigación ofrece la primera mirada directa a la química orgánica que se produce en partículas de hielo en las partes más frías de nuestro sistema solar y en los lugares todavía más fríos en el espacio vacío entre las estrellas. Los científicos piensan que los ingredientes básicos de la vida, como el agua y la materia orgánica, comenzaron su viaje a la Tierra sobre estas partículas de hielo solitarios. El hielo y compuestos orgánicos que encontraron su camino junto a los cometas y asteroides que luego cayeron a la Tierra, trayendo ingredientes "prebióticos" que podrían tener un papel fundamental en el arranque de la vida.
Los pasos necesarios para pasar de compuestos orgánicos congelados a materia orgánica fluida no están claros, pero los nuevos hallazgos ayudan a explicar cómo funciona el proceso. Los experimentos de laboratorio muestran que la materia orgánica puede comenzar el proceso que necesita para convertirse en prebiótica mientras que todavía está congelada en el hielo.
"Los pasos básicos necesarios para la evolución de la vida pudieron haber comenzado en las regiones más frías de nuestro universo", dijo Murthy Gudipati, autor principal del nuevo estudio en el JPL. "Nos sorprendimos al ver la química orgánica en la elaboración de la cerveza en hielo a esas temperaturas tan frías en nuestro laboratorio".
Los compuestos orgánicos observados en el estudio son los llamados hidrocarburos aromáticos policíclicos o PAHs, por sus siglas en inglés. Estas moléculas ricas en carbono se pueden encontrar en la Tierra como productos de la combustión: por ejemplo, en las barbacoas e incluso saliendo del tubo de escape de su coche pero también han sido detectados por todo el espacio en los cometas, asteroides y otros objetos distantes. El telescopio espacial Spitzer de la NASA ha detectado HAP en los discos de formación de planetas girando alrededor de estrellas, en los espacios entre las estrellas y en galaxias remotas
Los investigadores están trabajando con mezclas de hielo y componentes orgánicos en el laboratorio para imitar los materiales del borde de nuestro sistema solar y más allá. El equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California se ve a la derecha, y un sistema solar muy joven, con su torbellino de planetas que forman el disco, se muestra en una recreación artística a la izquierda. (Foto: NASA/JPL-Caltech)Murthy y su compañero Rui Yang del JPL usan su laboratorio para imitar el ambiente de moléculas de HAP congeladas en el frío silencio del espacio a temperaturas de 5 grados Kelvin (menos 268 grados Celsius). En primer lugar, bombardearon las partículas con radiación ultravioleta similar a la de las estrellas. Luego, para determinar los productos de la reacción química, utilizaron un tipo de sistema de láser conocido como MALDI (matriz asistida por láser de desorción -separación- e ionización), que implica aplicar en el hielo un láser en las bandas infrarroja y ultravioleta.
Los resultados revelaron que los HAP se habían transformado: se habían incorporado los átomos de hidrógeno en su estructura y habían perdido sus lazos circulares, aromáticos, convirtiéndose en compuestos orgánicos más complejos. Según Gudipati, este es el tipo de cambio que tendría que producirse si el material fuera a convertirse eventualmente en aminoácidos y nucleótidos, trozos de proteína y ADN, respectivamente.
"Los HAP son moléculas fuertes y persistentes, por lo que se sorprendieron al verlos sufrir estos cambios químicos en esas temperaturas de congelación tan frias", dijo Gudipati.
Otro fruto de la investigación es que podría explicar el misterio de por qué los HAP aún no han sido identificados en granos de hielo en el espacio. Mientras que los compuestos orgánicos más resistentes son omnipresentes en el cosmos como gases y polvo caliente, los investigadores se han mantenido perplejos al comprobar que su rastro no aparece en el hielo. Los nuevos hallazgos muestran que los HAP, una vez que se adhieren a la superficie de hielo, se transforman químicamente en otras sustancias orgánicas complejas, explicando por qué no puede ser visto.
Mientras los nuevos resultados nos enseñan que el camino haciala vida podría haber comenzado ya en las regiones muy frías del universo, aparece otra pregunta. Si la vida aparece a temperaturas extremas en el espacio vacío entre las estrellas ¿habrá seguido el mismo camino en otros planetas más allá de nuestro sol? Los investigadores no lo saben pero estudios como éste ayudan a la búsqueda permanente de aauvida fuera de la Tierra.
De esto se trata el presente, de redescubrir en forma lo que nos pasa. No somos una caja fuerte sino una caja de cartón, su contenido es valido mientras sea duradero el envase.