La propensión al alcoholismo y a la drogodependencia puede comenzar en el útero y estar relacionada con cuánta comida rica en grasas y en azúcar consumió la madre durante el embarazo, a juzgar por lo descubierto en experimentos con animales de laboratorio cuyos resultados han sido presentados en un congreso reciente de la Asociación Psicológica Estadounidense por Nicole Avena, investigadora del Instituto McKnight para el Cerebro, en la Universidad de Florida.
En comparación con las ratas cuyas madres fueron alimentadas con comida para roedores común, las ratas cuyas madres fueron alimentadas con dietas altas en azúcar o en grasa mientras estaban embarazadas, pesaban más al llegar a la adultez y bebían más alcohol.
Además, las ratas cuyas madres fueron alimentadas con dietas altas en azúcar mientras estaban embarazadas, tenían respuestas más fuertes a drogas comunes, tales como las anfetaminas.
Los experimentos se realizaron a través de tres estudios, cada uno de cerca de tres meses de duración, con tres o cuatro ratas hembra adultas y entre diez y doce crías para cada tipo de dieta.
Investigaciones previas con animales de laboratorio y con seres humanos ya mostraron que la sobrealimentación con alimentos sabrosos altera los sistemas de recompensa del cerebro, y que las dietas con cantidades excesivas de grasa y azúcar pueden estimular el apetito, aumentando la ingesta excesiva de comida, y también son capaces de promover conductas de tipo adictivo.
Los resultados obtenidos por Avena y sus colegas sugieren que incluso cuando las ratas están en el útero, la exposición a dietas ricas en grasa y azúcar seguidas por la madre puede, además de incrementar el peso corporal futuro de los hijos, generar en ellos tanto una mayor predisposición a beber alcohol como una mayor sensibilidad a diversas drogas. Fuente: NCYT
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miércoles, 2 de octubre de 2013
viernes, 30 de agosto de 2013
Vinculan el consumo de alcohol antes del primer embarazo con mayor riesgo de problemas en la mama
El consumo de alcohol antes del primer embarazo se asocia con un mayor riesgo de enfermedad benigna de mama (BBD) y cáncer de pecho, independientemente del consumo después del primer embarazo, según los resultados de nuevo estudio publicado este miércoles en 'Journal of the National Cancer Institute'.
Estudios previos han demostrado que el alcohol consumido en el último año afecta al riesgo de cáncer de mama de una mujer, pero no existen datos sobre la relación entre la ingesta de bebidas alcohólicas durante el periodo de tiempo entre el primer periodo menstrual de la mujer y el primer embarazo y el riesgo de BBD proliferativa y cáncer de mama, a pesar de que el tejido mamario es particularmente susceptible a agentes carcinógenos durante ese espacio temporal.
Ying Liu, de la Escuela de Medicina de Universidad de Washington en St. Louis, Estados Unidos, y sus colegas analizaron datos de 116.671 enfermeras, con edades entre 25 y 44 años, sobre su historia médica, reproductiva, y estilo de vida, gracias a cuestionarios como parte del Estudio de Salud de las Enfermeras II (NHSII).
Se obtuvieron los datos sobre su consumo de alcohol en cuatro periodos de edad preguntando a las participantes sobre el número total de bebidas alcohólicas que consumían en las diferentes edades: de 15 a 17 años; de 18 a 22, de 23 a 30 y de 31 a 40. Después de excluir a las mujeres que no cumplían los criterios del estudio predeterminados, se incluyó en el análisis final a un total de 91.005 mujeres con antecedentes de embarazo a término.
Entre las mujeres seleccionadas para la investigación, se registraron 1.609 casos de cáncer de mama y 970 casos de BBD durante el periodo de estudio, que fueron confirmados por los médicos que revisaron la información de las historias clínicas de cada paciente.
El consumo de alcohol entre la primera menstruación y el primer embarazo se asoció con el riesgo de cáncer de mama y BBD proliferativa, independientemente de beber después del primer embarazo. Los datos indicaron una relación dependiente de la dosis, lo que significa que cuanto más alcohol toma una mujer durante ese tiempo, mayor es la probabilidad de desarrollar cáncer de mama.
Además, los autores observaron que intervalos más largos entre la primera menstruación y el primer embarazo mostraron asociaciones más fuertes en comparación con intervalos más cortos. Los investigadores también informan que beber alcohol después del primer embarazo se asoció con riesgo de cáncer de mama, pero no de BBD.
"La consistencia general de los patrones de asociación entre el alcohol y el riesgo de BBD proliferativa y cáncer de mama apoya la hipótesis de que la ingesta de alcohol, especialmente antes del primer embarazo, cuando es probable que el tejido de mama esté en su etapa más vulnerable, puede jugar un papel importante en la etiología del cáncer de mama", concluyen los investigadores.
Fuente: EP
Estudios previos han demostrado que el alcohol consumido en el último año afecta al riesgo de cáncer de mama de una mujer, pero no existen datos sobre la relación entre la ingesta de bebidas alcohólicas durante el periodo de tiempo entre el primer periodo menstrual de la mujer y el primer embarazo y el riesgo de BBD proliferativa y cáncer de mama, a pesar de que el tejido mamario es particularmente susceptible a agentes carcinógenos durante ese espacio temporal.
Ying Liu, de la Escuela de Medicina de Universidad de Washington en St. Louis, Estados Unidos, y sus colegas analizaron datos de 116.671 enfermeras, con edades entre 25 y 44 años, sobre su historia médica, reproductiva, y estilo de vida, gracias a cuestionarios como parte del Estudio de Salud de las Enfermeras II (NHSII).
Se obtuvieron los datos sobre su consumo de alcohol en cuatro periodos de edad preguntando a las participantes sobre el número total de bebidas alcohólicas que consumían en las diferentes edades: de 15 a 17 años; de 18 a 22, de 23 a 30 y de 31 a 40. Después de excluir a las mujeres que no cumplían los criterios del estudio predeterminados, se incluyó en el análisis final a un total de 91.005 mujeres con antecedentes de embarazo a término.
Entre las mujeres seleccionadas para la investigación, se registraron 1.609 casos de cáncer de mama y 970 casos de BBD durante el periodo de estudio, que fueron confirmados por los médicos que revisaron la información de las historias clínicas de cada paciente.
El consumo de alcohol entre la primera menstruación y el primer embarazo se asoció con el riesgo de cáncer de mama y BBD proliferativa, independientemente de beber después del primer embarazo. Los datos indicaron una relación dependiente de la dosis, lo que significa que cuanto más alcohol toma una mujer durante ese tiempo, mayor es la probabilidad de desarrollar cáncer de mama.
Además, los autores observaron que intervalos más largos entre la primera menstruación y el primer embarazo mostraron asociaciones más fuertes en comparación con intervalos más cortos. Los investigadores también informan que beber alcohol después del primer embarazo se asoció con riesgo de cáncer de mama, pero no de BBD.
"La consistencia general de los patrones de asociación entre el alcohol y el riesgo de BBD proliferativa y cáncer de mama apoya la hipótesis de que la ingesta de alcohol, especialmente antes del primer embarazo, cuando es probable que el tejido de mama esté en su etapa más vulnerable, puede jugar un papel importante en la etiología del cáncer de mama", concluyen los investigadores.
Fuente: EP
miércoles, 13 de marzo de 2013
Mito médico: ¿El alcohol mata las células cerebrales?
¿Alguna vez te despiertas con una resaca y tienes la imagen que tus células cerebrales han empezado a decaer?Bueno, es cierto que el alcohol puede realmente dañar el cerebro de muchas maneras. Pero directamente matar a las células del cerebro no es una de ellas. El cerebro está formado por células nerviosas (neuronas) y las células gliales. Estas células se comunican entre sí, el envío de señales de una parte del cerebro a la otra, diciendo a su cuerpo que hacer.
Las células del cerebro nos permite aprender, imaginar, sensación de experiencia, sentir emociones y controlar el movimiento de nuestro cuerpo. Los efectos del alcohol se pueden ver en nuestro cerebro incluso después de unos tragos, haciéndonos sentir borracho. Sin embargo, estos síntomas son temporales y reversibles. Las pruebas disponibles sugieren que el alcohol no mata las células del cerebro directamente.
Hay algunas pruebas de que el consumo moderado está vinculada a la función mental mejorada. Un estudio de Australia 2005 de 7.500 personas en tres grupos de edad (20 años de edad, principios de los 40 y principios de los 60) encontraron los bebedores moderados (hasta 14 bebidas para los hombres y siete bebidas por semana para las mujeres) tuvieron una mejor función cognitiva que los no bebedores, bebedores ocasionales y bebedores.
Pero también hay evidencia de que incluso el consumo moderado puede afectar a la plasticidad cerebral y la producción celular. Investigadores de Estados Unidos dio el alcohol ratas durante un período de dos semanas, para aumentar su concentración de alcohol en sangre de aproximadamente 0,08.
Si bien este nivel no afectó las habilidades de las ratas de motor o de aprendizaje a corto plazo, que impactó la capacidad del cerebro para producir y mantener nuevas células, reduciendo la producción de nuevas células cerebrales en casi un 40%. Por lo tanto, tenemos que proteger nuestro cerebro lo mejor que podamos.
Consumo excesivo de alcohol daña las células cerebrales, sin duda, y la función cerebral. El consumo excesivo durante largos períodos puede dañar las conexiones entre las células cerebrales, incluso si las células no son destruidas. También puede afectar la forma en que funciona su cuerpo.
Beber a largo plazo puede causar atrofia o encogimiento cerebral, como se ve en las enfermedades cerebrales tales como la apoplejía y la enfermedad de Alzheimer. Existe un debate sobre si el daño cerebral permanente es causada directa o indirectamente. Sabemos, por ejemplo, que la enfermedad severa del hígado por alcohol tiene un efecto indirecto sobre el cerebro. Cuando el hígado está dañado, ya no es eficaz en el procesamiento de las toxinas para hacerlos inofensivos.
Como resultado, las toxinas venenosas alcanzar el cerebro, y puede causar encefalopatía hepática (disminución de la función cerebral). Esto puede resultar en cambios en la cognición y la personalidad, interrupción del sueño e incluso el coma y la muerte. El alcoholismo se asocia también con deficiencias nutricionales y de absorción.
Por lo tanto, que cantidad de alcohol podemos tomar?
Para reducir el riesgo de por vida de los daños derivados del alcohol enfermedad o lesión, el National Health and Medical Research Council recomienda que los adultos sanos beber no más de dos bebidas estándar en un día. Beber menos frecuentemente (por ejemplo, semanal y no diaria) y beber menos, en cada ocasión que reducirá su riesgo de por vida. Para evitar lesiones relacionadas con el alcohol, los adultos no deben tomar más de cuatro tragos estándar en una sola ocasión.
Esto se aplica a ambos sexos, ya que mientras las mujeres se intoxican con menos alcohol, los hombres tienden a tomar más riesgos y experimentar efectos más nocivos. Para las mujeres embarazadas y los jóvenes menores de 18 años, las directrices dicen no beber es la opción más segura.
Así, mientras que el alcohol no puede matar a las células del cerebro, a ver si este mito nos anima a reconsiderar a esa tercera cerveza o una copa de vino a más. De cualquier forma…. Yo las voy a tomar
Medical press
jueves, 24 de enero de 2013
El alcohol reduce la cantidad de tiempo en el sueño profundo
El alcohol puede ayudarle a quedarse dormido pero no conduce a una noche de sueño interrumpido, los científicos informaron ayer.
Dr. Ebrahim dijo que esperaba que la gente entienda que a corto plazo el consumo de alcohol sólo da la impresión de mejorar el sueño y no debe ser utilizado como una ayuda para dormir.El coautor del estudio Irshaad Ebrahim, director médico del Centro del Sueño de Londres, dijo: “Esta revisión, por primera vez consolida toda la literatura disponible sobre los efectos inmediatos del alcohol en el sueño de los individuos sanos.
Colega Chris Idzikowski, del Centro de Sueño de Edimburgo, dijo: «El alcohol en general no es útil para mejorar el sueño de una noche entera.
‘El sueño puede ser más profundo en el inicio, pero luego se altera. Además, que el sueño más profundo probablemente promoverá el ronquido y respiración más pobres. Por lo tanto, no se duerme mejor con alcohol.
La revisión encontró que en todas las dosis, el alcohol conduce al sueño más rápido, sino que conduce a un aumento en la interrupción del sueño en la segunda mitad del sueño.
Dr. Ebrahim dijo: “Esta revisión confirma que el impacto inmediato ya corto plazo de alcohol es reducir el tiempo que se tarda en conciliar el sueño.
«Además, cuanto mayor es la dosis, mayor es el impacto sobre el sueño profundo creciente. Este efecto en el primer semestre del sueño puede ser en parte la razón por la que algunas personas con insomnio uso de alcohol como una ayuda para dormir.
“Sin embargo, el efecto de la consolidación del sueño en la primera mitad de la noche se compensa por tener más sueño interrumpido en la segunda mitad de la noche.”
Efectos del Alcohol en el sueño REM en la primera mitad del sueño aparecen a la cantidad de alcohol se ha consumido.
Dr. Idzikowski dijo: “Sin duda, una mitología parece haberse desarrollado en torno al impacto del alcohol sobre el sueño.
Los resultados serán publicados en la edición de abril de Alcoholism: Clinical & Experimental Research. Medical Press
viernes, 16 de noviembre de 2012
Consumo moderado de alcohol durante el embarazo puede afectar coeficiente intelectual
Beber una o dos copas de vino a la semana durante el embarazo puede tener un impacto en el coeficiente intelectual del bebé, afirma un estudio.Los investigadores de las universidades de Oxford y Bristol, en Reino Unido, analizaron los coeficientes intelectuales de 4.000 niños, así como el consumo de alcohol de las madres.
Hallaron que el consumo "moderado" del alcohol, de una a seis unidades a la semana durante el embarazo, afecta el coeficiente.
Los expertos dijeron que el efecto es pequeño, pero reforzaron la necesidad de evitar el alcohol durante el embarazo.
Estudios anteriores produjeron evidencias inconsistentes y confusas sobre el daño que puede causar el consumo bajo o moderado de alcohol durante el embarazo, en gran parte porque es difícil separar otros factores que pueden influir, como la edad y la educación de la madre.
Pero esta investigación, presentada en la publicación PLOS One, descartó eso al mirar a los cambios en los genes que no están conectados con los efectos sociales o del estilo de vida.BBC MUNDO
domingo, 5 de febrero de 2012
El azúcar podría ser tan tóxico como el alcohol y el tabaco
Estos vaticinios que hoy estamos apreciando, no hace más que corroboran, Los autores de este trabajo consideran que el azúcar es el ‘combustible’ de la actual pandemia global de obesidad y que contribuye a que 35 millones de personas mueran cada año en el mundo por enfermedades no transmisibles, como la diabetes, la s enfermedades cardíacas o el cáncer.
Las enfermedades no transmisibles suponen, en la actualidad, una mayor carga de enfermedad a nivel mundial que la s enfermedades infecciosas, según Naciones Unidas. En Estados Unidos, el 75 por ciento de los dóla res que se gastan en atención sanitaria se destinan a tratar estas enfermedades y sus problemas asociados.
Los investigadores de la UCSF Robert Lustig , Laura Schmidt y Cla ire Brindis, autores del trabajo, aseguran que un potencial abuso del azúcar, asociado a su toxicidad y su amplia presencia en la dieta occidental, ha convertido a este producto en el principal culpable de esta crisis de salud mundial.
Este grupo de científicos, expertos en Endocrinología, Sociología y Salud Pública, ha realizado una nueva observación sobre la s evidencias científicas acumula das que existen sobre el azúcar. Así han concluido asegurando que el azúcar no es sólo una fuente de “calorías vacías” que hace engordar a la gente.
Al nivel en el que la consumen la mayoría de los ciudadanos americanos, el azúcar es capaz de cambiar el metabolismo de la s personas, elevar la presión sanguínea, alterar de forma crítica la señalización hormonal y causar importantes daños al hígado, el último efecto perjudicial del azúcar que se ha conocido. Estos riesgos sanitarios reflejan, en gran parte, los efectos de beber demasiado alcohol.
El triple de azúcar en los últimos 50 años
El consumo mundial de azúcar se ha triplicado durante los últimos 50 años y se ve como principal causa de la epidemia de obesidad. Sin embargo, según defienden Lustig, Schmidt y Brindis, la obesidad podría ser sólo un indicador del daño que causan los efectos tóxicos del exceso de azúcar.
Esto podría explicar por qué el 40 por ciento de la s personas con síndrome metabólico — los cambios metabólicos cla ve que conducen a la diabetes, la s enfermedades cardíacas y el cáncer– no presentan obesidad a nivel clínico.
Según Lustig, profesor de Pediatría en la división de Endocrinología del UCSF Benioff Children’s Hospital y director del Weight Assessment for Teen and Child Health (WATCH) Program de la UCSF, “mientras que la gente piense que el azúcar es sólo ‘caloría vacía’, no tendremos ninguna posibilidad de resolver esto”.
“Existen buenas y mala s calorías, igual que existe grasa buena y mala , aminoácidos buenos y malos aminoácidos, buenos carbohidratos y malos carbohidratos”, señala Lustig, apuntando que “más allá de sus calorías, el azúcar es tóxica”.
Los investigadores consideran que limitar el consumo de azúcar tiene por dela nte retos que van más allá de explicar a la gente su potencial toxicidad. “Reconocemos que en el azúcar existen aspectos culturales y rela cionados con la fiesta”, señala Brindis, director del Philip R. Lee Institute for Health Policy Studies (IHPS), de la UCSF. “Cambiar estos patrones es muy complicado”, asevera.
Control, no prohibición
Para Brindis, la s intervenciones eficaces no pueden confiar exclusivamente en los cambios individuales, debe poner en marcha iniciativas que incidan en el entorno y en la comunidad en general, algo parecido a lo que se ha hecho con el alcohol y el tabaco, que incrementa la s posibilidades de éxito.
Los autores defienden que, para que la sociedad se aleje del excesivo consumo de azúcar, la gente debería estar mejor informada sobre la s últimas evidencias científicas sobre este producto.
En este sentido, muchas de la s intervenciones que han reducido el consumo de alcohol y tabaco pueden ser modelos para encarar el problema del azúcar, como crear impuestos especiales sobre sus ventas, controla r el acceso a la misma o endurecer la s condiciones para permitir poner máquinas expendedoras y bares que venden productos con mucha azúcar en colegios y lugares de trabajo.
“No estamos habla ndo de prohibir”, puntualiza Schmidt, quien asegura que “no están abogando por una mayor imposición del gobierno en la vida de la s personas”. “Estamos habla ndo de formas moderadas para hacer que el consumo de azúcar sea ligeramente menos oportuno, haciendo que la gente abandone su consumo en dosis concentradas”, afirma.
“Lo que queremos –ha insistido– es incrementar realmente la s opciones de la gente para consumir alimentos que no están cargados de azúcar, comparativamente más fáciles y baratos de conseguir”.
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